Sherlock Holmes y el Covid 19

La ciencia de la deducción es el don del gran Sherlock Holmes,  arquetipo fundacional del detective universal, único en su excentricidad, dotes de observación e inteligencia sin igual.

Digno sucesor de la tradición empírica británica y del siglo de la razón. Perro sabueso que azota al crimen no desde la acción sino mediante la razón. Su sabiduría es la del que sabe ver más allá de la superficie, quien sabe escavar para dar con lo esencial. Aquello que en formas de terapia como la psicología Gestalt se denomina centrarse en lo obvio.

Con todo lo que está sucediendo en estos tiempos de virus y pandemia, de lo que ya escribí anteriormente en Letras Kairós, hablando de las oportunidades de un nuevo umbral, hoy querría centrarme en un pensamiento que me acompaña desde hace días.

¿Qué hubiera pensado Sherlock Holmes del Covid 19? ¿Cómo hubiera descompuesto el genial detective toda esta patraña e incertidumbre mediática que parece cohartar las libertades?

Porque si algo es Holmes es un espíritu libre. Pienso que es fundamental rescatar su figura no sólo por su valor narrativo y audiovisual sino como necesidad del libre pensamiento.

Vivimos tiempos de totalitarismos estatales, con dictados  que establecen, regulan y prohíben. Bajo un sistema económico que abusa del control mientras la gente parece mantenerse aletargada y aborregada por las dosis de entretenimiento y fáciles píldoras de consumo.

¿Pero alguien se ha parado a pensar? Es por ello que necesitamos el espíritu de Sherlock Holmes y su ciencia de la deducción, para recordar nuestra naturaleza cognitiva y la capacidad de raciocinio. Es bueno cuestionar, filtrar y tener ideas propias, ante tanta rueda de prensa y comunicado oficial.

Holmes por Sydney Paget

Lo que aquí sigue es una simple lista de hechos obvios y elementales que comporta el nuevo mundo del Covid 19. No espero estar a la altura de Sherlock, lo cual resulta imposible. Tan sólo esbozar hasta donde mi sentido de lo elemental puede alcanzar.

  • El estado nos dice lo que podemos hacer.
  • Nos controlan las horas de entrada y salida.
  • Las ruedas de prensa políticas son eventos mediáticos en prime time.
  • Los datos estadísticos son aleatorios.
  • La mayor de las democracias vive de la prohibición y el control.
  • Nos dicen que el dinero es contaminante y el sistema logra el control fiscal mediante el pago con tarjetas.
  • Nos devuelven al plástico que prohibíamos por cancerígeno.
  • El cautiverio  enriquece a los negocios más pujantes de nuestro tiempo (telefonía, ventas on line, plataformasm, farmeceuticas…).
  • El consumo de gigas y horas frente a pantallas en experiencias virtuales se dispara exponencialmente.
  • El Covid 19  está barriendo los pequeños negocios que no pueden pagar los locales para beneficio de las multinacionales.
  • Los ricos se enriquecen y las clases medias se empobrecen.
  • El “nuevo orden”  toma las posiciones determinantes.
  • Lo que empezó como una sopa de vampiro sigue siendo un misterio…

Estas son tan sólo unos apuntes de lo que me parece obvio y no fruto de una opinión. En todo caso, es la suma de estos factores elementales la que puede proporcionar una idea personal y subjetiva. Os invito a releer el estupendo inicio de El signo de los cuatro donde se desgrana la ciencia de la deducción, para obtener las claves de observación.  

En cuanto a la descripción del afamado detective, aquí van unas pinceladas del puño y letra de sir Arthur Conan Doyle, su padre creador, para aquellos que no le recuerden.

“Holmes, que odiaba cualquier tipo de vida social con toda la fuerza de su alma bohemia, seguía en nuestro alojamiento de Baker Street, enterrado en sus libros viejos y alternando por semanas entre la cocaína y la ambición, el atontamiento de la droga y la fiera energía de su naturaleza alerta. Le seguía atrayendo, como siempre, el estudio del crimen y tenía ocupadas sus grandes facultades y su extraordinario poder de observación en seguir los rastros y aclarar los misterios que la policía había abandonado por imposibles.”

Fragmento del inicio de la primera de las aventuras de Sherlock Holmes, Escándalo en Bohemia.

Desde aquí apelo a la energía de Sherlock Holmes y su naturaleza en alerta, para que todos podamos pensar o al menos razonar, sobre lo que acontece. El primer signo de inteligencia es la duda. Sólo sé que no sé nada… La chispa de la curiosidad nos mantiene vivos, cuestionando, razonando e integrando.

Cuántas veces defenderé la sabiduría somática o inteligencia del cuerpo, y la necesidad de conectar con el alma ¿pero por qué tener que escoger si ello no impide que igualmente, seamos seres pensantes?

The Boscombe Valley Mystery

Me gustaría escuchar opiniones libres, disidentes y alternativas a toda la oficialidad médica, política y económica, acerca de lo que  está sucediendo. Podemos cambiar el mundo. Hay motivos para ello pero si no despertamos nuestra conciencia, podemos acabar en el Big Brother is watching you de George Orwell (1984) o la peor de las distopías.

No querría acabar este post sin recomendar diversas fuentes donde poder disfrutar de la inteligencia y carisma de Sherlock Holmes.

La integral de Sherlock Holmes incluye 4 novelas y 56 relatos, repartidos entre Las aventuras, El retorno y Las memorias de Sherlock Holmes.

El personaje fue creado en 1887 por Arthur Conan Doyle y fue apareciendo por entregas en el Strand Magazine con ilustraciones de Sidney Paget.

Su creador lo mató en las Reichenbach Falls y tuvo que resucitarlo por petición popular.

The final problem

Además de leer a Holmes, puede disfrutarse de la clásica adaptación, interpretada por Basil Rathbone entre 1939 y 1946. En plena Guerra Mundial, Holmes deviene un héroe nacional inmerso en argumentos rocambolescos, con mujeres araña y armas secretas. Son 14 largometrajes de apenas 90 min rodados por Universal, (excepto las dos primeras que son de la Columbia). Muchos de ellos pueden verse en Filmin.

La Hammer Films hizo una excelente versión de El perro de Baskerville (1959) con Peter Cushing y Christopher Lee dirigida por Terence Fisher.

Aunque años  más tarde, Peter Cushing rodó episodios en formato televisivo para la BBC hay que esperar Jeremy Brett con la sobria adaptación (Granada TV) para encontrar un Sherlock tan digno como neurótico. Entre 1984 y 1994 se rodaron 41 episodios, siguiendo el texto original de Conan Doyle. Pudieron verse en tv3 y otras televisiones de aquel tiempo. Hoy esta joya resulta de difícil visionado.

En pleno siglo XXI, la BBC  de la mano de Stephen Moffat y Bennedict Cumberbatch como actor principal, ha sabido modernizar la saga, llevando sus aventuras al Londres del nuevo milenio. Aquí Sherlock, lleva móvil, envía wasaps mientras el Dr. Watson es un blogger que escribe sus memorias. Fantástica actualización que reinterpreta los casos y situaciones con gran acierto, aunque en las últimas temporadas sofistica demasiado la trama.

Bennedict Cumberbach, el Holmes del siglo XXI

Eso sí, la ciencia de la deducción ralla a gran altura y la inteligencia del espectador es puesta a prueba. Destacaría episodios como Study in pink, Scandal in Belgravia o The abobinable bride, un extra de navidad que se ambientó en el periodo victoriano. Aquí los capítulos son de 90 minutos y hasta la fecha se han rodado 4 temporadas.

Aunque hay películas como las de Guy Richie con Robert Downey Jr. u otras series como Elementary, sin duda me quedaría con lo propuesto.

Si quereis más información podeis recuperar la sección que grabé para el programa Versió Rac1 del 7 mayo del 2020

Espero que el espíritu de Holmes pueda despertar nuestra inteligencia para volver a pensar, relacionar y cuestionar. Los tiempos del Covid 19, así lo requieren.

No dudo de que Sherlock Holmes ya habría resuelto este caso en su mente.

Elemental, querido Watson.

Alexis Racionero Ragué

Deixa un comentari

L'adreça electrònica no es publicarà.

Aquest lloc utilitza Akismet per reduir els comentaris brossa. Apreneu com es processen les dades dels comentaris.