Las filosofías orientales

Comparto sobre las filosofías orientales a propósito del próximo intensivo de introducción que doy en Mandiram Yoga y las sesiones de meditación Darshan de Coco Mat.

Me inicié en las filosofías orientales en mi temprana adolescencia, gracias a un padre que había escrito Textos de estética taoísta  y Oriente y Occidente, además de una madre que en sus años hippies llenó la casa de telas indias colgando por las paredes y alguna que otra tanka. Siguiendo sus consejos me puse a leer a Krishnamurti o Alan Watts a quien incluso conocieron en Sausalito.

Interior de El Vallejo la houseboat de Watts en 1969 – mi padre a derecha sostiene un vaso

Así conocí las bases del hinduismo, el vedanta, el taoísmo o el zen, que me llevó a leer también D.T. Suzuki.

Como tantos, entré en el budismo con Siddhartha de Herman Hesse, uno de los libros que sigo considerando imprescindible, a la vez que maravilloso. Poco a poco, fui aprendiendo hasta llegar a una etapa de la vida más rebelde, en la que Los vagabundos del Dharma de Kerouac se convirtió en mi libro favorito.

Primera edición de octubre 1959

Allí descubrí a Gary Snyder que en la novela aparece como Japhy Ryder y que acabaría inspirando, con su periplo Passage Through India, mi documental Rubbersoul, el viaje hippie a la India. Snyder supuso el descubrimiento de que lo aprendido no sirve de nada si no lo llevas a la práctica. De él me fascinó su vida, primero como guarda forestal en los bosques de Oregón, luego como poeta de la Generación Beat que se marchó diez años a Japón a aprender zen y finalmente, regresar para dedicar su vida a la poesía en formato breve como los haikus y escribir ensayos entorno a la naturaleza.

Su modelo y mi saturación vital ya con treinta años, cargando muchas responsabilidades y un montón de clases sobre mis espaldas, me llevaron a mi primer viaje a la India, rodando ese documental en el que pude entrevistar a gente como Raimón Panikkar o el experto en tantra Mark Dyckowski.

En mi primer viaje a India

Todo lo que escuché sembró conocimiento para el resto de mi vida, al tiempo que amplié lecturas con Joan Mascaró, la relectura de clásicos como la Bhagavad Gita, los Yoga Sutras  y el Tao Te King o nuevos descubrimientos como Alexandra David-Néel, Heinrich Zimmer, Alain Daniélou, Max Müller y sus libros sagrados de oriente, Chögyam Trungpa o los fantásticos escritos de Vivekananda entorno al yoga.

Primera edición 1953

Lo más importante de mi relación con las filosofías orientales fue descubrir que no eran algo lejano sino una valiosa herramienta para complementar los desajustes de nuestra sociedad industrial capitalista. Como me había enseñado el estudio y experiencia con la contracultura americana de los sesenta, de la cual mis padres fueron partícipes, no se trata de estar contra la cultura y lo establecido, sino de complementar, sanando o buscando mejoras para nuestra vida.

No soy de los que creo que debamos escapar a las cavernas o a la montaña, pese a que lo hago en muchas ocasiones para tomar aire y regresar, sino de los que abogan por neutralizar la neurosis que nos invade con los recursos que podamos encontrar.

Ser feliz con muy poco.

Ahí es donde las filosofías orientales pueden tener un papel clave.

No es fácil resumir su esencia pero se puede condensar, al menos desde mi experiencia, desde la trascendencia del budismo, el hinduismo, el taoísmo y el zen.

La gran lección del Buda es ir a dentro, mirar al interior, dejar de mirar hacia fuera cuando lo que buscamos está en nuestro interior. El budismo tiene el añadido de no ser necesaria una religión sino una filosofía del individuo que medita y conecta con una esfera diferente a la mente racional que nos domina. La vida es sufrimiento debido a una mente ordinaria, no pura como era cuando nacimos, que guiada por el ego nos lleva al sufrimiento mediante el apego y el sufrimiento.

Por tanto al igual que sugiere el zen, la derivación japonesa del budismo, hay que soltar, desprenderse, aprender a vivir en la austeridad de la vacuidad. El zen, así mismo tiene una importante conexión con la trascendencia de la naturaleza, al igual que el taoísmo chino  del que se nutre y cuyo elemento central se basa en escuchar las armonías de ella. Para el zen, la naturaleza en su estado puro muestra como templar la mente, aprendiendo a conectar con su vibración.

Interior templo Kioto

La palabra zen viene del chino ch’an y a su vez de la palabra sánscrita dhyana que significa la contemplación que nos lleva a un mayor estado de conciencia. Ella es la atención plena del mindfulness surgido del vipassana del budismo hinayana del sureste asiático, en una demostración de que todas las filosofías o religiones de oriente se tocan. La raíz común es del hinduismo en el que se originan casi todas. Aquí el gran aprendizaje es que dios está dentro de nosotros, a la vez que fuera. En nuestro interior anida esa chispa o pequeña llama de un fuego universal que nos envuelve. El Uno o el Atman está entos (dentro) y también fuera de nosotros, estableciendo una relación recíproca. Así mismo el hinduismo aniquila la polaridad de los dualismos o la dialéctica, al tiempo que establece un panteón con múltiples dioses, ajeno al monoteísmo de las grandes religiones.

Varanasi sobre el sagrado Ganges

El hinduismo nos habla de la reencarnación y de la ley del karma como causa y efecto que nos invita a prestar atención a nuestras acciones como condicionante de lo que vendrá o como purgas y condenas por maldades de antaño. Y la noción del dharma, eso que para mí es tan importante, entendido como el propósito vital con el que debes contactar para encontrar la dicha en esta vida. La concepción del tiempo, inmensa, en el hinduismo también nos lleva a aspectos clave como trascender el miedo a la muerte o la impermanencia. Somos pequeñas hormigas desfilando ante Indra como narra el cuento que Ananda Coomaraswamy cita en El tiempo y la eternidad.  

Todo esto y algo más, es lo que explicaré en estos próximos encuentros y que también recoge parcialmente, mi libro Darshan.

Intensivo teoría y práctica de meditación.

Las filosofías orientales son un manantial de sabiduría inagotable. Poner en práctica sus enseñanzas es algo que tenemos al alcance. Os invito a todos a sumergiros en ellas.

Todos los martes de mayo y juni

Alexis Racionero Ragué

PD Los libros y fotos son de mi colección particular.

El viaje del héroe

En mi vida siempre estuvo presente el viaje del héroe, primero como niño que creció con los cuentos de Parsifal y Lancelot, el mito de Prometeo o la Odisea de Ulises. Después vinieron las sagas de La guerra de las Galaxias y El señor de los anillos con los sabios Owi Wan o Gandalf, sin olvidar al entrañable maestro Joda.

La aventura del héroe llenó mis primeras clases en el Escac cuando hablaba de mitos y arquetipos hasta aquella participación en un congreso de psicología transpersonal organizado en Casa Golferichs por mis amigos Gabriel Jaraba y Magda. Recuerdo en mi inocente juventud la trascendencia que mis palabras tuvieron en un público sorprendido por la conexión de Apocalypse Now con el viaje del héroe o la doctrina del desapego budista. El umbral, traspasar el umbral en ese puente de Do Long salpicado de vapores psicodélicos tenebrosos con el eco del The End de los Doors de fondo, en aquel principio de película que siempre compartí con mis alumnos de análisis fíllmico.

Allí el viaje del héroe trascendió como modelo paralelo a la clásica estructura en tres actos de la Poética de Aristóteles para reflejar que las historias no sólo tienen una peripecia u objetivo externo sino interior. Porque la vida es cambio, contradicción, crisis y dicha pero siempre viaje interior.

Foto Alexis Racionero

Esta es la senda del héroe que se atreve a trascender su cotidianeidad para salir descubrir lo desconocido. Así lo apliqué modestamente en mi vida cuando fui a rodar documentales por lugares remotos de Asia. Allí en el valle de Parvati junto a Sergi y Ferrán, rodando Rubbersoul, caí en la cueva más profunda del dolor por la muerte de un abuelo que fue un padre. Me llegó la locura y en la crisis, surgió mi padre verdadero como mentor para avisarme de que era el dragón lo que tenía ante mí. Hay que matar al dragón como el caballero que quiere seguir en su aventura. Entonces no lo sabía pero el dragón no es otro que ese ego que siempre nos persigue, disparando miedos y neurosis.

En el tránsito de mi vida me vi perdido pero también hallé la voz del oráculo de una madre que siempre me incitó a dedicarme a aquello que más me gustara. Follow your bliss, persigue tu dicha. Los ecos de una generación que vivió en la transgresión, los efluvios del orientalismo y ese culto a la imaginación tan necesario para seguir creyendo en los mitos de amor romántico y en el héroe de las mil caras.

Porque todos podemos ser héroes aunque Matrix ya está aquí.

Alexis Racionero, Berta Meneses y Gaspar Hernández en l’ Ofici de Viure

De esta forma he llegado al ahora de mis 48 años, convirtiendo esta pasión por el viaje del héroe del maestro Joseph Campbell es una forma de terapia, en una metodología (Wakenpath) de crecimiento personal y guía vital porque transitamos vidas bastante huecas como hollow men/women.
Parecen habernos convertido en muchedumbre solitaria cuando merecemos mucho más.

No dejo nunca de recordar a mis alumnos porque ellos han sido los grandes maestros que me han traído hasta aquí. No fueron sólo las clases sino aquellas tutorías y conversaciones personales en las que pude ver sus corazones, llenos de ansias y problemas. El angustia de la competencia, de llegar al estrellato, de llegar a ser quienes debían… Con ellos aprendí de mi neurosis, mi estancamiento, mi necesidad vital y el camino que debía tomar.

Presentación Wakenpaht en Festival Creatividad Antigua Guatemala 2018

En mi nueva etapa que hace ya unos años empecé, espero poder compartir el viaje del héroe hasta el fin de mis días o hasta que la mente me alcance. Me gustaría poner un granito de arena para que este mundo sea un poco mejor. Por todos los que me anteceden y porque como dice el maestro Campbell, el camino es conocido sólo hay que seguir la huella del héroe.

Soy consciente de que queda mucho por recorrer y de no haber obtenido la respuesta absoluta porque probablemente no la hay.

Sin embargo, soy feliz por mi experiencia personal con sus sombras y sus luces.

En este momento, me siento como el vulnerable héroe que regresa para compartir su sendero.

Flyer Wakenpath – diseño Lola Abenza

El próximo fin de semana del 29 a 31 imparto Wakenpath en formato intensivo urbano en Barcelona. Aqui podeis ver más información del evento. Y aquí puedes descargarte el programa.

Alexis Racionero Ragué

Taller Sat Chit Ananda

Nuestra conciencia verdadera y eterna está en el gozo, el éxtasis y la felicidad, así lo creen las antiguas tradiciones yógicas e hinduistas. Dios o el Uno eterno está dentro de nosotros y en el universo que nos rodea.

Nacimos felices, conectados con la fuente universal y cuando crecemos, la perdemos en el camino. Cuando actuamos desde el corazón, entramos en la dimensión espiritual y primigenia que nos conecta con esa dicha, que los anglosajones llaman bliss.

Una de las principales enseñanzas de toda formación espiritual es que hay que compartir y dar incondicionalmente  desde el corazón. Ese es el amor verdadero que trasciende, abre horizontes y sana heridas.

El primer paso es amarse a uno mismo, no desde el egoísmo sino desde la aceptación y el agradecimiento. ¿Te permites rendirte? ¿Te das las gracias? ¿Te aceptas? Ser uno mismo no es hacer siempre lo que quieres sino tener gratitud, bondad y agradecimientos hacia uno mismo. Desde este lugar, reconectando con nuestra dicha y felicidad podemos desplegar el amor por los demás. Este es el camino del corazón, el cuarto chakra y la compasión. Aquí se expresan las emociones y sintonizamos con la vibración de lo  sutil. Desde aquí somo capaces de expresamos mediante una conciencia más tierna y amorosa.

El próximo 11 de febrero a las 18.30 (hasta las 20.30h) impartiré un breve taller en el Institut Gestalt de Barcelona (carrer Verdi 94) de reconexión con el camino del corazón, introduciendo conceptos de las filosofías orientales y la psicología.

Veremos ejemplos de mitos de amor romántico que han construido introyectos, arquetipos y máscaras, revisaremos patrones establecidos, y abriremos el corazón con yoga, meditaciones y dinámicas de grupo.

El cavaller Lancelot

 Aprender a conectar con el corazón y nuestra naturaleza más sutil nos aproxima a la felicidad interna.

Como decía el mitólogo y orientalista norteamericano Joseph Campbell, todo lo que debemos hacer es seguir nuestra dicha (Follow your bliss).

“Follow your bliss.
If you do follow your bliss,
you put yourself on a kind of track
that has been there all the time waiting for you, and the life you ought to be living is the one you are living.
When you can see that,
you begin to meet people
who are in the field of your bliss,
and they open the doors to you.
I say, follow your bliss and don’t be afraid, and doors will open
where you didn’t know they were going to be.If you follow your bliss,
doors will open for you that wouldn’t have opened for anyone else.”

CICLE D’ESPIRITUALITAT I NATURALESA HUMANA

Un cicle de 10 sessions per connectar amb la pròpia naturalesa humana

Institut Gestalt – Per veure programa complet clica aquí

11 DE FEBRER: Satchitananda, el camí del cor

En aquest taller teòrico-pràctic veurem exemples de mites d’amor romàntic que han construït introjectes, arquetips i màscares, revisarem

patrons establerts, i des de les filosofies orientals i el ioga obrirem el cor o quart txakra amb meditacions, dinàmiques de grup i exercicis per tenir una experiència de reconnexió amb el camí del cor i la nostra naturalesa més subtil.

L’Alexis Racionero Ragué és viatger i escriptor, documentalista, professor i terapeuta gestalt. Doctor en Història de l’Art, Màster en Escriptura per a cinema i televisió. Professor de ioga format en el Viatge de l’Heroi amb Stephen Gilligan Imparteix conferències i retirs intensius des de fa uns quants anys.


10 sessions, en dates:

23 i 28 de gener, 4,11,19 i 25 de febrer, 4,12, 18 i 25 de març del 2019

Preu complet del cicle: 200€
Una sessió: 25€
Es fa un 25 % de descompte a exalumnes de cicles anteriors, jubilats, estudiants i titulars del carnet jove.

Preus especials per a alumnes i adherits a:

www. happyyoga. catwww. mylifedesignfoundation. org www. johannesuske. comwww. mujeresfelices. org

Ubicació:

Institut Gestalt, carrer Verdi 94

Dirigeix el cicle:

Cristina Hernández

Ponents:

Isabel Solana, Francesc Miralles, Anna Boyé, Alexis Racionero, Daniel Lumera, Jesús Aguado, Emma Sybil, Daniel Gabarró, Johannes Huske, Laura Morales i Brigitte Vasallo.

Horaris:

18:30 – 20:30

INFORMACIÓ I INSCRIPCIONS:

Verdi 94, baixos 08012 BarcelonaTel. 932372815Fax 932178780 www.institutgestalt.com ig@institutgestalt.com

Kubrick y el despertar de la creatividad

El genio de Kubrick no se agota. Estos días la excelente exposición antológica (organizada por el Deutsches Filmmuseum de Frankfurt en colaboración con Christiane Kubrick y Jan Harlan su director de producción)  visita Barcelona antes de seguir su tour mundial que arrancó hace más de dos años.

La muestra cuenta con más de 900 objetos y  sigue un convencional itinerario cronológico que no sorprende ni transgrede apenas nada como al maestro le hubiera gustado, pero la documentación adjunta y la simple revisitación del universo Kubrick sirven para refrescar la figura del genio. Fue el Romanticismo quien instauró este arquetipo vinculado al arte que nace con un don especial. Se lo trabaje y cultive en vida o no, a mí reinterpretando el viaje del héroe de Joseph Campbell lo que me parece fundamental de los genios es que transiten más allá de lo establecido, cruzando el umbral de lo académico, arriesgando su carrera y reputación para exigirse más, adentrándose en la senda de lo desconocido, en la que pasadas pruebas, crisis y vacíos creativos, alcancen la plenitud de un estilo que revoluciona el mundo cotidiano establecido.

El genio tiene un carácter trágico porque su visión no es comprendida ni integrada hasta años después. Es alguien que se anticipa a su tiempo, iluminando con su visión la futura modernidad. Griffith o Van Gogh murieron incomprendidos. Otros como Kubrick o Picasso tienen el privilegio de calar en vida, aunque al genio americano le seguimos descubriendo hoy en día.

Después de rodar films relativamente convencionales como Espartaco, Lolita o Dr. Strangelove, Kubrick se lanzó a la autoría más radical e independiente con 2001, La naranja mecánica y Barry Lyndon. 2001 me sirvió para un post anterior y como modelo ejemplar de mi conferencia en el Festival de la Antigua a propósito de la creatividad del que escribiré próximamente. Ese film que debía promocionar la carrera espacial americana devino uno de los films más extraños y fascinantes que Hollywood ha producido.

Una vez Kubrick cruzó el umbral gracias a su inconformismo y ansia creativa pudimos ver como una mente cerebral y analítica despierta adentrándose por caminos abstractos y sensoriales o se enfangaba de lleno en las entrañas de los instintos más primarios como la ultraviolencia o el sexo más salvaje.

Los genios abren caminos, alumbran la senda, erigiéndose en faros y guías para los quienes sigan sus pasos. Son individuos especiales que sienten una llamada, una inquietud que les hace cansarse de lo establecido, la norma y la academia. Aprenden lo requerido, alcanzan éxito y reputación pero quieren más, no a nivel de ambición económica o posición de forma egoica sino desde un espíritu que se manifiesta con ganas de trascender, aportando algo importante para la humanidad y su desarrollo cultural. Para mí este es legado más importante de Kubrick: la enseñanza de no conformarse, de atreverse a transgreder tanto en lo temático como en lo formal, de ser libre y no poner nunca dormir la creatividad, aún cuando hayamos alcanzado la cima.

El arte, la comunicación, la narración de historias es un compromiso, una necesidad de transmitir, no negocio, posición o famoseo. Todavía hoy en las academias de cine o de arte, muchos van buscando esa forma de vida, entre cóctels y alfombras rojas. Kubrick se quedaba en su casa, eso sí, un maravilloso castillo con más de veinte habitaciones en la campiña inglesa, sin compartir nada de su vida privada. Sólo le interesaba transmitir su obra. Hablarnos de qué sucede cuando reprimimos en exceso el instinto, cuándo formamos seres humanos como máquinas de matar, cuándo vivimos en una doble moral de matrimonios machistas con escapadas nocturnas a mansiones elitistas donde los poderosos dan rienda suelta a sus fantasías reprimidas…

Kubrick nos enseñó a mover la cámara en la gravedad, dentro de las trincheras o recorriendo los pasillos del hotel más aterrador. Y lo más importante: nos enseñó a pensar, a comprender que los mensajes o tesis no tienen porque darse masticados ya que las cosas pueden ser ambivalentes, no maniqueas sino abiertas.

La suya fue una carrera muy vinculada a su tiempo y a la vez a contracorriente. Pocos supieron radiografiar los males del hombre urbanita del siglo XX como él, generando moda con sus interiores y diseños artísticos. Desde la música nos recordó el valor del contrapunto conceptual, utilizando la música clásica en lugares inesperados como el espacio o los violentos suburbios. Asombró con ese bello alegato antibelicista que es Senderos de gloria, siempre cuestionando el poder y el abuso de los altos estamentos.

Kubrick cruzó el umbral y su desbordante talento y creatividad le permitieron dar con su verdadero estilo, inventado casi un nuevo lenguaje y forma de expresión adelantada a su tiempo.

No hay que perderse la exposición aunque al genio le hubiera parecido insulsa por su estructura cronológica y falta de transgresión. Kubrick nos hubiera hecho pensar e igual hubiéramos descubierto qué tienen en común La naranja mecánica y Barry Lyndon, la misma historia contada en ámbitos completamente opuestos. La del individuo rechazado por un entorno represor. La libertad de los instintos propia de las clases bajas frente la educación y moral de las clases altas. Tal vez nos hubiera vuelto a cuestionar qué representa ese antifaz del final de Eyes Wide Shut o por qué Nicholson aparece en la foto de época al acabar El resplandor. Con suerte, incluso nos hubiera dado alguna pista las relaciones numéricas secretas que aparecen en sus films. Símbolos ocultos y mensajes por descifrar que siguen dando vigencia a la obra de este genio del cine.

Acabo con una cita suya:   “The very meaningless of life forces man to create his own meaning”

(El completo sinsentido de la vida fuerza al hombre a crear su propio sentido)

Alexis Racionero Ragué

PD La muestra viene acompañada de un ciclo en la Filmoteca de Bcn (todavía pueden verse La naranja mecánica, 2001, Espartaco o Eyes wide shut)








Luces y sombras de la Contracultura

The dream is over, cantaba John Lennon y ciertamente, el sueño se acabó.
La contracultura americana de los utópicos años setenta murió sepultada por las palas del sistema y el implacable paso del tiempo. Sus protagonistas envejecieron y abandonaron la rebeldía juvenil. Históricamente fue un abrupto final con la prohibición del LSD en 1967 y la entrada de drogas duras como la heroína que sesgaron muchas vidas
(ver el excelente film Panic in Needle Park de J. Schatzberg o More de B. Schroeder), el fallido concierto de Altamont con los Hells Angels pegando tiros o Charles Manson acometiendo atrocidades. La guerra de Vietnam se acababa y la protesta dejó de tener su fundamento.

Quedaron los cadáveres de mitos enterrados entre bellas canciones para recordar. Jim Morrison, Janis Joplin, Jimmy Hendrix o Brian Jones. Ángeles caídos de un tiempo que también se llevó a políticos idealistas como Luther King o Bobby Kennedy en aquel 1968 que cerró el sueño, poco antes de que los satánicos Stones de Altamont y Charles Manson pusieran definitivamente el epitafio sobre el jardín del Edén.

Hoy quedan las sombras de la Contracultura cuando uno revisita sus lugares, la ceniza de un fuego que se apagó hace ya cincuenta años, en aquel 1968 que lo cambió todo.

Haight Ashbury es un cementerio de drop outs (colgados), trustrastas (niños millonarios disfrazados de hippies) y de turistas zombies deambulando por un parque temático. Nada queda de aquel esplendor que se vivió entre 1964 y 1967 cuando los hippies tomaron este barrio abandonado de viejas casas victorianas, para convertirlo en un lugar lleno de vida y utopía. El Golden Gate Park irradiaba vida con sus Be Inns y las calles eran un mercado de intercambio, recliclaje y nuevas formas culturales que desafiaban al sistema. Las casas eran grandes comunas en las que los jóvenes se escondían en el anonimato para huir de Vietnam y la persecución de unos padres que no comprendían nada, descorcentados por el cambio generacional (ver Rebelde sin causa de N. Ray).

Cuando bajo del autobús y encaro Upper Haight Street veo que ya no quedan ni los espacios emblemáticos, apenas un par de tiendas como Ameba Records en la vieja bolera y aquella pequeña librería anarquista que hasta el nombre ha perdido.
El Old Vic Hotel, tuvo que prescindir su hippie hall con mesas de conversaciones compartidas, para convertirse en otra más de esas tiendas de ropa de mercadillo universalmente patentadas y reproducidas.

En la esquina de Haight con Ashbury no queda ni un atisbo de rebelión, imaginación, ni del sueño de un mundo mejor. Tan sólo postales y camisetas rainbow. Bastante desalentador para cualquier romántico que venga en  busca de las esencias. Ideal para un tour organizado de una tarde para todos esos que quieran pensar que la rebelión hippie fue un juego de niños. Sé que algo queda de todo aquello pero no es aquí.

Tampoco está en la soleada Telegraph Avenue de Berkeley ni en la flamante universidad de California donde un día aparecieron mis padres y sus vidas cambiaron. No hay discursos en la Sprowl Plaza ni locos artistas con raras extravagancias, tan sólo un piano atado con cadenas por si alguien lo quiere tocar.
El Free Speech Movement es ahora objeto de estudio, pieza de museo al igual que sus encendidos meetings. Tampoco queda ya de los encuentros poéticos ni de las flores en la cabeza. Los asiáticos transitan ordenadamente sabedores de que el mundo es suyo como también esta universidad. Las viejas sequoias y árboles del maravilloso campus, observan sorprendidas. ¿Dónde se fueron las flores? ¿Qué fue de todos aquellos chicos que se enfrentaron con el sistema para defender parque que iba convertirse en solar para la construcción?

Bajando Telegraph hacia la esquina con Durant se halla el parque sobre el que los vagabundos se refugian y los niños juegan al balón. Un gran mural recuerda los hitos de aquellos días alterados, algo que ya muy pocos conocen y que poco a poco pierde el interés.

Ahí fuera en el mundo periodístico o intelectual, todos quieren enterrar la Contracultura (véase Rebelarse Vende (J. Heath/ A. Potter , Taurus, 2004) o Cómo acabar con la contracultura (J. Costa, Taurus, 2018 ).

Los hippies ya no gustan y América cae mal, con Trump y su imperialismo desquiciado. Olvidamos que EEUU fue faro cultural y económico durante el siglo XX, estableciendo los patrones que nos rodean y amamantando a nuestros intelectuales europeos. Pero eso ya tampoco importa en la era de la superficialidad global. Marcuse, Adorno, Cipolla, Galbraith, Fromm, Koestler o Huxley son tan sólo nombres en la historia. La gris y vieja Europa siempre se ha sentido superior, despreciando el sano infantilismo americano que a muchos nos enseñó a soñar.

Viajar a USA sigue ofreciendo una idea de lo que nos vendrá, las nuevas tendencias o  lecciones de cómo preservar fenómenos culturales en extinción como librerías o gigantescas tiendas de vinilos.

Berkeley, San Francisco o Eureka preservan paradisíacas librerías de segunda mano, con sus suelos de madera, sótanos a rebosar y altillos encriptados de hermosas primeras ediciones. Ya no se lee pero aquí están estos modernos faros de Alejandría. El saber no puede perderse… En cines como el viejo Castro cinema, reponen al gran Lugosi y sus criaturas de la noche en el Drácula de 1932 o lo petan con una sesión de Mary Poppins llena de globos y confeti.

Vivimos en la era hiperglobal y la contracultura está más que enterrada pero algo me dice que tendrá un nuevo amanecer. El mundo está enfermo y neurótico, desquiciado por el estrés, el aislamiento, la competencia y la corrupción.
Los medios disuasivos, narcotizantes son buenos y eficaces pero cada vez son más quienes despiertan y quieren algo más. Para ellos, la contracultura ofrece ideas, métodos y una especie de manual de instrucciones sobre cómo complementar el sistema y hacer frente a sus déficits.

Los héroes hippies no volverán pero aparecerán otros quines como ellos, revivirán la anterior bohemia, con las mismas ansias de rebelión y el espíritu de libertad.


Los ideales no mueren. Permanecen si sabemos conservarlos, como un legado para quienes siembren el futuro. Esa es la labor que nos queda a quienes conocimos ese periódico histórico del que me siento parte vinculada. Fui hijo de hippies, no viví en una comuna pero sé de que fue todo aquello y pese sus sombras, pijerias y niñerías, hubo mucha luz en aquella generación que quiso cambiar el mundo. Fueron y son todavía gente auténtica, repartida por distintos confines del planeta.

Mi padre siempre dice que la Contracultura o el hippie que lleva dentro está donde no se ve. No se trata de llevar barbas hipsters y postureo sino de haber vivido una vida no convencional, más allá del estilo burgués, sin ser mandatorio haberse convertido en un asceta o cavernícola. Obviamente, muchos de aquellos jóvenes rebeldes se volvieron burgueses y se acomodaron con la edad pero no los entierren todavía y menos a sus ideales porque ellos supieron conversar, amar la naturaleza y vivir en el hedonismo del cuerpo.

 

Fueron divertidos y excéntricos disidentes del sistema, defensores de las libertades, además de soñadores. No les condenen por ser hijos de papá pues nacieron en la sociedad opulenta, igual que muchos de los que ahora les critican.

Es fácil destruir y difícil construir. Seria una pena ahora que el mundo civilizado global da muestras de demencia neurótica, corrupción y colapso en diversos niveles que afectan al bienestar del individuo, obviáramos el legado de la contracultura y sus personajes

En mi viaje de este verano del 2018, pude reencontrarme con mi querido Ron Davies quien fuera fundador del San Francisco Mime Troupe, grupo de teatro en la calle y guerrilla, inspirado en la Comedia dell Arte italiana y con ideales próximos al teatro rupturista de Bertold Brecht y el anarquismo más radical. Ron nunca se sintió hippie algo que vivió como etiqueta de los mass media para reducir toda una generación a una idea reduccionista.

Él era un anti sistema que siempre ha querido un mundo más en contacto con la naturaleza, la creatividad y menos vinculado al capitalismo o el pensamiento único. Para Ron la vida es danza, diversión, austeridad, lo que se precise con tal de no claudicar ante el sistema. Hoy vive como el último bastión de un tiempo perdido, como un outsider out of time, acorralado por los nuevos ricos de Sillicon Valley que han venido a comprarle su casa.

Ya no le queda con quien conversar, y su huerto está deshauciado con las horas contadas. Pronto tendrá que hacer las maletas y huir a Oregon, el último reducto contracultural de la costa oeste.

En clave nostálgica aún puede visitarse City Lights aunque Ferlinghetti ya no está ahí y casi nadie reconoce su ilustre mecedora del venerable altillo.

Al menos, muchos saben del Aullido de Ginsberg mientras los turistas pagan una fortuna por una foto de Michael McClure y Gary Snyder. Los vagabundos de Dharma convertidos en mercancía… Me gustó encontrar nuevos libros del incansable Gary Snyder quien a sus noventa años sigue en la brecha como poeta y maestro zen que nos enseñó los bosques, las cumbres y la cultura japonesa.

Posiblemente, en su honor me decidí a subir por la Pacific 1 hasta Arcata, ciudad universitaria donde se respira libertad, muy próxima a los más grandes espacios de Redwoods en un conjunto de parques nacionales que arrancan en la bahía de Humbold.

La vida en los bosques, el contacto con la naturaleza, vivir on the road en el presente sin muchos planes, dejarse fluir, enamorarse, escuchar música, leer, escribir diarios, soñar, imaginar y sobretodo dejar de consumir, planificar o racionalizar son algunas de las prácticas que la Contracultura nos legó. No han caducado, son vigentes y no hace falta viajar a USA para conocerlo.

Pronto vendrá una novela donde contaré mucho de todo esto. Se lo debo a los que crearon todo ese legado, a los que como Ted Roszak ya se fueron y los que día a día se consumen. Su historia, sus lecciones de vida y su cultura no merecen caer en el olvido.

Los tiempos cambian pero siempre habrá jóvenes que reivindicarán su derecho a soñar, cuestionar el sistema y ser libres.

Alexis Racionero Ragué








Poliédrica India

El ciclo Geografíes, ments obertes, celebró su segunda edición en Ordino entre el 7 y 20 de mayo, consolidándose con una mejora de espacio, mayor asistencia y unos excelentes ponentes.

Para hablar sobre India estuvieron Ana M. Briongos con una charla sobre Calcuta; los fotógrafos y entrañables viajeros Roland y Sabrina Michaud con l’ Inde dans un mirroir;  Sheri Masala hablando de danza y Bollywood;  Agustín Pániker con la diversidad de India y la fascinación por Oriente  y Óscar Pujol  con El Yoga de Patanjali y el Hinduismo. Diez años después, volví a presentar mi documental Rubbersoul, el viaje hippy a la India, con una breve introducción entorno a cómo el rodaje y las entrevistas acabaron cambiando mi vida, resumiendo parte de lo que explico en el libro Shanti, Shanti viaje al norte de la India rodando un documental

En aquel momento, las conversaciones quedaron como un poso que con los años se ha ido filtrando. Años después me convertí en maestro de yoga, terapeuta, escritor de viajes, especialista en  filosofías orientales… Creo que desde aquel documental y viaje a la India pasé a ser una persona más en el camino del aprendizaje hacia el interior de uno mismo, dejando poco a poco al maestro que enseña desde fuera. Tal sea el paso del conocimiento a la sabiduría, algo que nunca llegamos a alcanzar del todo pero que constituye una senda muy bonita. Muchas de las frases que escuché entrevistando a personas para el documental, me acompañan desde entonces:  “El cielo está dentro de ti” “El hombre sin espiritualidad se ahoga” “Todo es para ti, no tuyo” o “Viajamos para conocer al otro y acabamos conociéndonos a nosotros mismos”.

Después de la proyección hubo un turno de preguntas y pude explicar alguna experiencia como aquel viaje en tren de Ambala a Varanasi donde renací de mis terrores en un mar de humanidad, con niños entrando y saliendo del vagón sin parar. El pastor de Kalga, a 3000m sintonizando con la naturaleza. La diversión del hippie Jesús y la pandilla de Tárrega…También pude explicar algo del viaje a la India del beat Gary Snyder que antes hicieran Ginsberg o los Beatles con su visita al ashram del Maharishi Mahesh en Risikesh. La reciente muerte de Tom Wolfe me hace conectar con la importancia de la experiencia, con el vivir la vida más que teorizarla, algo que este gran periodista y escritor supo narrar como nadie.

Fue un placer participar en estas jornadas dedicadas a la India y asistir a las conferencias tanto de Agustín como de Óscar, (mi editor  y el director de estudios de Casa Asia cuando rodé el documental).

Pániker con tono próximo, culto y divertido, trazó una panorámica de ese territorio mitológico que llamamos Oriente, algo que probablemente ha quedado obsoleto y que remite al eterno binarismo  entre Oriente y Occidente. La India entró en lo exótico con los griegos, y en tiempos de Alejandro Magno ya surgió el arquetipo hindú de la sabiduría. Dioses como Shiva o Dionisos, Krishna y Hércules parecían compartidos… Los romanos tuvieron interés comercial y llegada la Edad Media, se adoptaba el sistema decimal hindú. Siglos después, muchos occidentales empezaron a desembarcar en India y cuando lo hicieron los románticos, ya era para atacar la Revolución Industrial y su cientifismo. Con William Jones nació la Asian Society que se adentraba en el conocimiento del sánscrito y su parentesco con el latín y el griego.

Con el Parlamento de Chicago de 1893 nos llegó la espiritualidad de la India con Swami Vivekananda y poco después siguieron muchos otros, entre ellos la Sociedad Teosófica con Madame Blavatsky al frente. En aquellos tiempos nació el interés por la experiencia espiritual y la conciencia interior. Llegado el siglo XX, siguieron Krishnamurti, Yogananda o Aurobindo que desembocan en los hippies y la actual fascinación por el yoga, la filosofía y las disciplinas orientales que nos sirven para complementar y enriquecer nuestras vidas. Entre ellas el tai chi, el yoga, la meditación vipassana, el zen… Asia como explico en mi libro Darhan, sabiduría oriental para la vida cotidiana, nos enseña a mirar hacia dentro, conectar con el espíritu, alinearnos con el fluir de la naturaleza o percibir las chispas espontáneas de la intuición. 

Sólo pude escuchar la sesión matinal de Óscar Pujol dedicada a los Yoga Sutra de Patanjali, (que tradujo para Kairós en ). Cantamos los primeros sutras en sánskrito en un ejercicio memorístico de esos que refina la mente, en el sentido del yoga puro y clásico que defendió Óscar.  Según este sabio sanskritista, Patanjali simplemente habla de una postura, en flor de loto, desde la que meditamos para pulir una mente que es como un diamante bañado por la luz espiritual que brota del corazón. Meditando disminuimos los kleshas o nubarrones e inquietudes que la perturban. Entre ellas podemos reconocer la ignorancia, el ego, el deseo, el dolor o el miedo a la muerte. Para Pujol, el yoga es tan sólo eso, meditar refinando el diamante de la mente para que irradie con luz poderosa e infinita. Si no, si la mente no es sáttvica el diamante absorbe toda la luz creando un oscuro vacío de neurosis y maya (distorsión de una realidad imaginada).

El yoga físico, cargado de asanas o posturas llegó mucho después de Patanjali, a partir del Hatha y maestros como Krishnamacharya y sus discípulos Desikachar, Iyengar o Pattabhi Jois que adoptaron ejercicios procedentes de la corte de Mysore. Paralelamente, muchos sostienen la influencia de la gimnasia sueca como elemento que se fusionó para formar el yoga más físico que conocemos en la actualidad. Para Patanjali el ejercicio tan sólo sirve para calmar la agitación de mente y cuerpo para entonces empezar a la practicar la meditación del yoga. Este es mi caso, tanto como practicante o profesor. Primero necesito de las asanas para bajar las revoluciones, cansar mente racional y cuerpo, para entonces entrar en la meditación de lo interno y sutil.

Estas son algunas de las gotas de sabiduría aprendidas en el bello entorno de Ordino con sus casas de piedra, bonitos pajares e iglesias románicas, entre altas montañas nevadas como ese Casamanya al que me subo cada vez que puedo.

Esta primavera fue especialmente bonita, después de tantas lluvias, con el verde cubriéndolo todo y el rumor del agua del deshielo brotando en múltiples torrentes.

Geografías es una propuesta de Albert Padrol y Jordi Guillamet, organizado por el Institut d’ Estudis Andorransy el comú d’ Ordino. Sin duda es una fantástica propuesta para todos los que amamos el viaje, la cultura y entendemos el mundo como un punto de encuentro para mentes abiertas que quieren compartir y aprender unos de otros.

El año que viene regresará con una nueva propuesta que seguro seguirá en esta linea pluridisciplinar que cubre distintos ángulos y la ilusión de acercar una nueva geografía a todos nosotros.

Alexis Racionero Ragué

PD : Puedes volver a ver Rubber Soul clicando aquí.








True Love, taller urbano happyyoga

¿Dónde buscamos la felicidad? ¿Cuáles son los diferentes aspectos del amor?

¿Qué patrones repetimos? ¿Podemos acercarnos a la idea de prosperidad?

¿Cómo estamos cuando entramos en expansión?

Estas preguntas y otras cuestiones vinculadas serán el eje de este taller urbano que impartiremos en el Happy Yoga de Laforja (1,2 junio).

La primavera es el momento idóneo para conectar con nuestra vitalidad y capacidad de expansión, tiempo de relacionarse, de plantar semillas para lo que vendrá, en el que también es bueno canalizar la gran cantidad energía que se despierta. Este es un momento para sentir el amor y la compasión, en el que observar nuestra forma de relacionarnos, empatizar, integrar y desarrollar la capacidad de dar y recibir.

El primer paso es amarse y cuidarse a uno mismo. El siguiente, compartir. A veces, tan sólo basta con escuchar y conectar con el corazón. Por ello en este taller practicaremos kriyas de yoga para el Anahata o 4º chakra, pranayamas o ejercicios de respiración, meditaremos en la inteligencia del corazón, hablaremos de filosofía oriental con conceptos como el bhakti yoga y veremos algunas de las trampas de la mente, además de ideas aprendidas como el mito del amor romántico.

True Love, el verdadero amor es cuidarse a uno mismo y dar a los demás. Cuando estás bien puedes cuidar a los demás, puedes sentir tu expansión y emprender el viaje a la prosperidad.

La cotidianeidad nos arrastra, creemos no tener tiempo, recursos o la capacidad para cuidarnos y amarnos pero tan sólo el tomar conciencia nos permite dar un gran paso.

En este taller, tan sólo buscamos eso, tomar conciencia de tu capacidad de amar, experienciar en grupo la expansión y vitalidad, así como la sutil lentitud del camino interior.

Tanto Lurdes Carballo como yo somos profesores de Kundalini yoga y ambos nos hemos formado en enseñanzas de desarrollo personal como la psicología Gestalt, Life coaching, los centros de energía, la educación emocional, el viaje interior o las filosofías orientales.

El taller está dirigido a todos los niveles de práctica y tiene como objetivos principales aprender a conectar con el corazón, comprender tu forma de relacionarte, dar espacio a las emociones y aprender a escuchar tus necesidades básicas.

Alexis Racionero Ragué

Viernes 1 junio (18 – 21h) 2 junio sábado (10 a 18h). Happyyoga Laforja 118. reservas 619637658








Resumen Retiro del Ser esencial

El Retiro del Ser esencial fue una bonita experiencia en la que catorce personas coincidimos en una preciosa masía del Montseny, perdida en las alturas, cerca de Espinelves. Nos llovió a ratos y el tiempo se mantuvo inestable pero no importó demasiado. La idea del retiro era concentrar nos, en las actividades que combinaban teoría, meditaciones, dinámicas de grupo y yoga, mezclando filosofía oriental, budismo, eneagrama o centros energéticos.

Todo fluyó y estábamos tan centrados en lo que hacíamos que, aunque llegábamos siempre con retraso a las horas previstas para comer, ni el planing ni la prisa nos perdió. Entramos en el indagar sobre el ser esencial, por las mañanas más desde el cuerpo mediante kriyas de yoga que impartimos tanto Ricard Rotllan como yo mismo. Por la tarde, Cris Bolívar, a través del eneagrama y conceptos que compartimos como la importancia de identificar tu herida, la necesidad de contactar con tu niño interior, así como observar los personajes que has construido y las máscaras que llevamos.

Siguiendo la cronología de eventos, el viernes arrancamos con un Namasté de presentación y una charla introductoria donde Cris habló de las bases del ser esencial y cómo la construcción del ego nos separa de éste. Por mi parte, hablé de la forma en que las filosofías orientales pueden aproximarnos al ser esencial, remarcando la importancia del dharma como don vital que poseemos, y cómo el Buda nos ofrece la lección de mirar adentro para conectar con el Uno que nos rodea. Ricard introdujo el budismo como camino del corazón y habló de las cuatro nobles verdades para acabar con una meditación para la purificación, antes de ir a dormir, ya en profundo silencio.

El sábado arrancamos con una meditación de Ricard para la calma mental, y luego descubrir nuestra naturaleza esencial con la meditación  de la clara luz fundamental. A partir de ahí, yo seguí con un bloque dedicado a la serie sobre los chakras y una dinámica grupal en la que  pudimos introducirlos y poner énfasis en la importancia de los primeros chakras, algo que por cierto preocupaba bastante a Yogi Bhajan. Me hubiera gustado poder incluir la meditación para romper la máscara pero en otra ocasión será.

Por la tarde fue el turno de Cris Bolívar, nos llevó a conectar y compartir la importancia de identificar tu herida, la necesidad de contactar con tu niño interior, así como observar los personajes que has construido o las máscaras que llevamos. Lo hizo a través de vivir energéticamente el eneagrama, la teoría de la esencialidad y distintas meditaciones y el arte … experiencias que luego se compartieron y exploraron desde el Coaching Esencial. Sin duda, el sábado fue el día más intenso del retiro, que vivimos concentrados en el interior tanto emocional como físicamente, a lo que la lluvia ayudó sin duda.

El domingo Ricard empezó con una meditación, a la que siguió de hatha yoga con la serie de Shivananda, también repasando cada uno de los chakras. Pasado el desayuno siguió con los potentes ocho versos para adiestrar la mente y una charla sobre filosofía budista  que llevaron a la reflexión y la puesta en acción de cómo incorporar las enseñanzas de el Buda a nuestra vida.  Por último, un bonito cierre, con conclusiones, reflexiones finales, regalos desde el corazón y agradecimiento.

Fue una experiencia intensa, concentrada en la que dejamos mucho en el tintero por querer ofrecer demasiado. En futuras ediciones, si el tiempo nos acompaña, incluiremos más espacios para la reflexión e interiorización interior en paseos contemplativos por el bello entorno natural que la casa nos ofrece. Así mismo, concentraremos los contenidos para mejorar la experiencia y la asimilación.

Personalmente, mi deseo es que todo aquel que participó en el retiro de pudiera llevar algo consigo. Obviamente, el conectar con el ser esencial es un viaje continuo que no se alcanza en 48 horas ni en meses. La intención es ser consciente de él y vivir más conectados y despiertos. Fue un placer conocer y aprender de todas las personas que participaron en el retiro.

No querría olvidarme de Mila, Alicia o Francesc los cuidadores de Mas Soronells y de todo el equipo encargado de la excelente acomodación y deliciosa cocina.

Volveremos con próximas emociones. La siguiente apunta para otoño.

Sat Nam.

Alexis Racionero Ragué








Oriente, un viaje interior

Esta fue la mesa redonda con la que clausuramos el congreso SerFelicidad de la Cadena Ser en Cádiz el 29 de abril del 2018.

Participamos, Sílvia Grijalba autora de diversos libros y directora del Instituto Cervantes de El Cairo, Gabriel García noblejas, profesor de la Universidad de Granada, experto en chino antiguo y traductor de numerosos textos, y Ayanta Barilli como moderadora. Gabriel vino a substituir a Antonio Escohotado que se ausentó por un problema de última hora.

A lo largo de una hora y media conversamos sobre la cuestión de si Oriente puede ser el último refugio occidental, si en la era global ya no podemos hablar de Oriente y Occidente y especialmente de cómo las filosofías orientales podían guiarnos a un viaje interior de felicidad, como título la Cadena Ser a su crónica de la clausura que podeis leer clicando aquí.

Abrí el debate expresando que la felicidad es poder compartir con los demás, tanto lo aprendido como momentos bonitos. Poniendo de ejemplo el mismo congreso en el que la inquietud de mejorar nuestro bienestar y felicidad era el centro de atención.

Mencioné la importancia del camino del corazón, no hablar ni vivir tanto desde la razón sino más desde el amor, la compasión y la comprensión. Después de que el día anterior Manuel Vicent dijera en tono humorístico y crítica que el Budismo podría concentrarse en un Valium 5, plantee que la lección del Buda es simplemente ensañarnos a mirar hacia adentro. Cuando hacemos esto, conectamos con otra frecuencia y en esta búsqueda interior es esencial para nuestra felicidad, contactar con lo que los hinduistas llaman el dharma o don vital por el que cada uno de nosotros está en esta vida. No es un camino fácil ni inmediato pero si uno va adentro puede explorar y acabar contactando con su niño interior que tiene muchas de esas claves que nos acercan con nuestro don primigenio del que la educación y los introyectos o deseos familiares nos fueron alejando. Puse de ejemplo al niño interior con el que Wyoaming decía contactar para hacer reír a los demás.

Silvia Grijalba habló de su experiencia en Benarés entre la miseria y los crematorios, remarcando el gran impacto y fascinación que le generó la naturalidad con la que se vive la muerte en la India. Surgió además la influencia de la música pop rock para acercarnos a países de Oriente o mitos de la cultura pop como Star Wars.

Gabriel García contó lo mucho que ha cambiado la China que él conoció hace años, debido a la globalización, planteó que el yoga es una religión (en mi opinión es más una práctica o forma de vida) y entró en temas relacionados con el Taoísmo que nos llevaron a coincidir en la importancia que tiene la naturaleza para hacernos felices y complementar los desajustes de nuestro vida urbana tecnológica.

Ayanta Barilli contó alguna experiencia propia, vinculada al rechazo que le produjo la India en primera instancia, al tiempo que lanzaba preguntas para animar el debate.

Fue divertido como Silvia vinculó el desapego a sus mudanzas en la que todo su esencial ha acabado reducido a 10m2, algo que para mí también ha sido familiar en el último año y medio, mientras Gabriel insistía en la importancia del desapego. Para mí está claro que la felicidad no consiste en comprar todo lo que uno quiera o que le toque la lotería. Tampoco es la felicidad comprar en un centro comercial un sábado por la tarde. Esos son los parches del sistema, el adoctrinamiento de falsa felicidad que hemos recibido. Las sociedades rurales más pobres viven más felices que muchos de los ciudadanos de la sociedad opulenta, cargados de millones. Está claro que partimos de unas necesidades mínimas pero una vez éstas están cubiertas, no hace falta mucho más.La conversación, el contacto con la naturaleza, las caricias y lenguaje del cuerpo son puertas a la felicidad que tenemos oxidadas.

Las pilares de la felicidad pueden residir en el conocimiento de uno mismo, contactar con lo trascendente sin necesidad que creer en un Dios sino en el Uno, las armonías o lo que uno quiera no suprimiendo la espiritualidad de su persona y compartir con los demás todo lo que uno es.

Somos cuerpo, mente y alma. Desde el Renacimiento y especialmente la Ilustración vivimos enamorados de la razón. Hay que dar más espacio al cuerpo y al espíritu, contactar con la naturaleza y con el interior de uno mismo.

Como es habitual en mi acabé hablando del viaje interior del héroe, y cómo cuentos, mitos y películas nos dan guías para realizar ese viaje para contactar con nuestra vocación y felicidad.

Me hizo muy feliz la pregunta de una adolescente entre el público cuestionando por qué estas cosas del viaje del héroe, no se enseñan en el instituto o las universidades. Mi respuesta fue que en eso estoy, todo llegará, probablemente la temporada que viene podré anunciar cosas importantes.

De momento reitero mi agradecimiento a todos los organizadores, en especial a Salomón, Virginia Juste y Cristina Hernández por invitarme y su excelente trabajo. También a mi editor Agustín por posibilitar el contacto, y cómo no agradecer a todos los ponentes con los que compartí tertulias, comidas o momentos de sabiduría y felicidad.

Alexis Racionero Ragué








La Chana, el allí, el silencio o el darshan

Estuve en el Congreso Ser Felicidad organizado por la Cadena Ser y tuve el privilegio de conocer a La Chana cuando tan siquiera he visto su documental.
Primero sobre el escenario del teatro del Títere (Cádiz) donde compartía mesa redonda con Miguel Ángel Vargas, Mari Paz Peña y Antonio El Pipa. Hablaban del mundo gitano: mito y geografía del cuerpo.

Salieron y La Chana se sentó arrimada al Pipa, que la cogía de la mano, cuidándola y llamándola tía todo el rato (ese es el mote respetuoso que los gitanos tienen hacia las personas mayores). La Chana estaba triste, emocionada, profunda. Renegando de todas las penurias que había pasado, de apenas poder bailar y con la emoción de todo este reconocimiento tardío que le llegaba.

Fue precioso ver como El Pipa, la tocaba, la consolaba y la animaba a hablar de la felicidad. Cariño corporal y arrumacos que muchos de nosotros tan reprimidamente educados hemos casi olvidado. Pronto se habló del orgullo gitano, de la raza, de los tiempos difíciles, de la miseria, el racismo sufrido y también, del misterio de su procedencia. La Chana llegó a citar cierto estudio científico que los hermana con el pueblo de Israel, algo cuestionable… Lo que resulta evidente es que los gitanos vienen de todas partes, como pueblo nómada ancestral que está conectado con las fuentes más primitivas del saber.
Vienen de la India, de Egipto, de los zíngaros búlgaros y rumanos, hasta llegar a Andalucía, mezclándose evidentemente con el pueblo árabe.

En un momento de la conversación, La Chana hizo el silencio y se puso a hablar en la auténtica lengua gitana, hoy casi perdida. Una forma de rumano antiguo. No pudimos entender lo que decía pero se me puso la piel de gallina, por la trascendencia y la forma cómo lo decía. ¡Qué magnetismo y presencia! Bella melancolía el de las lenguas perdidas.

Llegó la noche y en el cóctel posterior a la mesa sobre el humor del gran Wyoming, Santiago Segura y Yolanda Ramos, pese haber tenido el privilegio de comer con la bella Aitana Sánchez Gijón y Ayanta Barilli, me fui a hablar con la Chana que estaba sola junto a su silencioso y entrañable marido. Me acompañaron Gabriel Garcia Noblejas y Patrícia Soley-Beltran que había moderado en la mesa de la Chana. Nos habló de Dios, de su devota fe cristiana, de lo duro que fue retirarse de los escenarios con 33 años. Pregunté si había sido un accidente y me respondió que fue un accidente de amor. Un hombre con quien se casó. La amenazó de muerte con que no volviera a los escenarios y la Chana obedeció. Así estuvo hasta que él se fue, cuarenta años después. Le pregunté cómo lo echó. Respondió que rezando a Dios todos los días, pidiéndole que él se fuera. Algo increíble, en estos tiempos de violencia de género, o para las postrimerías del siglo XX cuando el feminismo avanzó gracias, entre otras a gente como Lidia Falcón o mi madre María José Ragué que además de militante, publicó libros como Hablan las women’s Lib o Proceso a la familia española.

Pero lo que más me impactó de la Chana no fue sólo eso. En la conversación nos pusimos a hablar de su arte, de la inspiración y se produjo una conexión mágica.

Recientemente, publiqué mi libro Darshan, sabiduría oriental para la vida cotidiana. En él el concepto de darshan hace referencia a la intuición, a lo que recibimos sin mediación de la razón, cuando conectamos con lo sutil, con las otras dimensiones que nos rodean.

La Chana soltó “aprendí a bailar con apenas siete años, mi tío me empujó al escenario. Yo salí, sin saber nada y entonces algo sucedió, sentí algo superior que me decía como hacerlo, algo que yo llamo el allí, paré, lo sentí y me puse a bailar”. Le respondí “es el silencio que te conecta” y entonces La Chana me dijo que le diera un beso, espetando “¿cómo lo has sabido?” a lo que humildemente le dije “porque a veces también me conecto con ese lugar, al menos ese es también mi camino”.

Lo supe porque eso, su allí, es el darshan y porque es con ese Uno sagrado y universal, con el que buscamos conectar todos los que practicamos o enseñamos yoga. Esa es a la frecuencia a la que queremos llegar, las puertas a otras dimensiones que queremos abrir, a ese lugar que La Chana llega cuando baila.

Si uno ve este vídeo en el que la Chana baila ante Peter Sellers (The Bobo, Robert Parrish, 1967), se te ponen los pelos de punta (gracias Patrícia por indicarme) y gracias Chana por tu grandeza. No importa la cultura sino la sabiduría y el pueblo gitano tiene el privilegio de no haber perdido las raíces con la dimensión corporal y espiritual que los urbanítas contemporáneos tenemos atrofiados.

Tengo claro que la ancestral sabiduría del yoga hindú y el flamenco gitano, al igual que los derviches sufís tienen mucho que ver con el yoga.

Desde la lectura de Kandinsky y su De lo espiritual en el arte sabía de ello, al igual que Pollock o incluso Van Gogh pintaban desde la espontaneidad, casi poseídos, pero escucharlo de ti, Chana y de esa manera fue muy especial.

Al día siguiente, pude desayunar con el Pipa y hablar de todo esto. Compartimos elogios y complicidades. Cada uno debe buscar la felicidad en compartir su don con los demás, buscando hacer de este mundo un lugar mejor para todos. Ellos lo hacen con su arte, sin duda.

La Chana no sólo es un referente del baile flamenco sino para todas las mujeres que han tenido avatares y duras pruebas en la vida. Como los gitanos, guardemos respeto por todos los mayores porque tienen mucho que enseñar.

Al despedirme de ella, La Chana estaba feliz, había salido en la contra de El País del domingo (29 de abril 2018). Me dijo “hijo, sabes hacer una foto?” Me pasó su móvil e hice la foto “pero que salga todo, con la fecha y hasta el final” Envié la foto a un primer contacto y luego me dijo “gracias ahora ya lo sé compartir”.
Desde aquí os querido compartir un encuentro que no olvidaré.

Dedico este post a María de La Cueva, fan de La Chana, madre de un gran amigo y mujer valiente en la vida.

Alexis Racionero Ragué

PD Olvidé pedir una foto con La Chana porque su carisma trascendió la mitomanía.

(La foto de cabecera es la misma que publicó El País en su artículo del domingo, hecha por B.P.)