Luces y sombras de la Contracultura

The dream is over, cantaba John Lennon y ciertamente, el sueño se acabó.
La contracultura americana de los utópicos años setenta murió sepultada por las palas del sistema y el implacable paso del tiempo. Sus protagonistas envejecieron y abandonaron la rebeldía juvenil. Históricamente fue un abrupto final con la prohibición del LSD en 1967 y la entrada de drogas duras como la heroína que sesgaron muchas vidas
(ver el excelente film Panic in Needle Park de J. Schatzberg o More de B. Schroeder), el fallido concierto de Altamont con los Hells Angels pegando tiros o Charles Manson acometiendo atrocidades. La guerra de Vietnam se acababa y la protesta dejó de tener su fundamento.

Quedaron los cadáveres de mitos enterrados entre bellas canciones para recordar. Jim Morrison, Janis Joplin, Jimmy Hendrix o Brian Jones. Ángeles caídos de un tiempo que también se llevó a políticos idealistas como Luther King o Bobby Kennedy en aquel 1968 que cerró el sueño, poco antes de que los satánicos Stones de Altamont y Charles Manson pusieran definitivamente el epitafio sobre el jardín del Edén.

Hoy quedan las sombras de la Contracultura cuando uno revisita sus lugares, la ceniza de un fuego que se apagó hace ya cincuenta años, en aquel 1968 que lo cambió todo.

Haight Ashbury es un cementerio de drop outs (colgados), trustrastas (niños millonarios disfrazados de hippies) y de turistas zombies deambulando por un parque temático. Nada queda de aquel esplendor que se vivió entre 1964 y 1967 cuando los hippies tomaron este barrio abandonado de viejas casas victorianas, para convertirlo en un lugar lleno de vida y utopía. El Golden Gate Park irradiaba vida con sus Be Inns y las calles eran un mercado de intercambio, recliclaje y nuevas formas culturales que desafiaban al sistema. Las casas eran grandes comunas en las que los jóvenes se escondían en el anonimato para huir de Vietnam y la persecución de unos padres que no comprendían nada, descorcentados por el cambio generacional (ver Rebelde sin causa de N. Ray).

Cuando bajo del autobús y encaro Upper Haight Street veo que ya no quedan ni los espacios emblemáticos, apenas un par de tiendas como Ameba Records en la vieja bolera y aquella pequeña librería anarquista que hasta el nombre ha perdido.
El Old Vic Hotel, tuvo que prescindir su hippie hall con mesas de conversaciones compartidas, para convertirse en otra más de esas tiendas de ropa de mercadillo universalmente patentadas y reproducidas.

En la esquina de Haight con Ashbury no queda ni un atisbo de rebelión, imaginación, ni del sueño de un mundo mejor. Tan sólo postales y camisetas rainbow. Bastante desalentador para cualquier romántico que venga en  busca de las esencias. Ideal para un tour organizado de una tarde para todos esos que quieran pensar que la rebelión hippie fue un juego de niños. Sé que algo queda de todo aquello pero no es aquí.

Tampoco está en la soleada Telegraph Avenue de Berkeley ni en la flamante universidad de California donde un día aparecieron mis padres y sus vidas cambiaron. No hay discursos en la Sprowl Plaza ni locos artistas con raras extravagancias, tan sólo un piano atado con cadenas por si alguien lo quiere tocar.
El Free Speech Movement es ahora objeto de estudio, pieza de museo al igual que sus encendidos meetings. Tampoco queda ya de los encuentros poéticos ni de las flores en la cabeza. Los asiáticos transitan ordenadamente sabedores de que el mundo es suyo como también esta universidad. Las viejas sequoias y árboles del maravilloso campus, observan sorprendidas. ¿Dónde se fueron las flores? ¿Qué fue de todos aquellos chicos que se enfrentaron con el sistema para defender parque que iba convertirse en solar para la construcción?

Bajando Telegraph hacia la esquina con Durant se halla el parque sobre el que los vagabundos se refugian y los niños juegan al balón. Un gran mural recuerda los hitos de aquellos días alterados, algo que ya muy pocos conocen y que poco a poco pierde el interés.

Ahí fuera en el mundo periodístico o intelectual, todos quieren enterrar la Contracultura (véase Rebelarse Vende (J. Heath/ A. Potter , Taurus, 2004) o Cómo acabar con la contracultura (J. Costa, Taurus, 2018 ).

Los hippies ya no gustan y América cae mal, con Trump y su imperialismo desquiciado. Olvidamos que EEUU fue faro cultural y económico durante el siglo XX, estableciendo los patrones que nos rodean y amamantando a nuestros intelectuales europeos. Pero eso ya tampoco importa en la era de la superficialidad global. Marcuse, Adorno, Cipolla, Galbraith, Fromm, Koestler o Huxley son tan sólo nombres en la historia. La gris y vieja Europa siempre se ha sentido superior, despreciando el sano infantilismo americano que a muchos nos enseñó a soñar.

Viajar a USA sigue ofreciendo una idea de lo que nos vendrá, las nuevas tendencias o  lecciones de cómo preservar fenómenos culturales en extinción como librerías o gigantescas tiendas de vinilos.

Berkeley, San Francisco o Eureka preservan paradisíacas librerías de segunda mano, con sus suelos de madera, sótanos a rebosar y altillos encriptados de hermosas primeras ediciones. Ya no se lee pero aquí están estos modernos faros de Alejandría. El saber no puede perderse… En cines como el viejo Castro cinema, reponen al gran Lugosi y sus criaturas de la noche en el Drácula de 1932 o lo petan con una sesión de Mary Poppins llena de globos y confeti.

Vivimos en la era hiperglobal y la contracultura está más que enterrada pero algo me dice que tendrá un nuevo amanecer. El mundo está enfermo y neurótico, desquiciado por el estrés, el aislamiento, la competencia y la corrupción.
Los medios disuasivos, narcotizantes son buenos y eficaces pero cada vez son más quienes despiertan y quieren algo más. Para ellos, la contracultura ofrece ideas, métodos y una especie de manual de instrucciones sobre cómo complementar el sistema y hacer frente a sus déficits.

Los héroes hippies no volverán pero aparecerán otros quines como ellos, revivirán la anterior bohemia, con las mismas ansias de rebelión y el espíritu de libertad.


Los ideales no mueren. Permanecen si sabemos conservarlos, como un legado para quienes siembren el futuro. Esa es la labor que nos queda a quienes conocimos ese periódico histórico del que me siento parte vinculada. Fui hijo de hippies, no viví en una comuna pero sé de que fue todo aquello y pese sus sombras, pijerias y niñerías, hubo mucha luz en aquella generación que quiso cambiar el mundo. Fueron y son todavía gente auténtica, repartida por distintos confines del planeta.

Mi padre siempre dice que la Contracultura o el hippie que lleva dentro está donde no se ve. No se trata de llevar barbas hipsters y postureo sino de haber vivido una vida no convencional, más allá del estilo burgués, sin ser mandatorio haberse convertido en un asceta o cavernícola. Obviamente, muchos de aquellos jóvenes rebeldes se volvieron burgueses y se acomodaron con la edad pero no los entierren todavía y menos a sus ideales porque ellos supieron conversar, amar la naturaleza y vivir en el hedonismo del cuerpo.

 

Fueron divertidos y excéntricos disidentes del sistema, defensores de las libertades, además de soñadores. No les condenen por ser hijos de papá pues nacieron en la sociedad opulenta, igual que muchos de los que ahora les critican.

Es fácil destruir y difícil construir. Seria una pena ahora que el mundo civilizado global da muestras de demencia neurótica, corrupción y colapso en diversos niveles que afectan al bienestar del individuo, obviáramos el legado de la contracultura y sus personajes

En mi viaje de este verano del 2018, pude reencontrarme con mi querido Ron Davies quien fuera fundador del San Francisco Mime Troupe, grupo de teatro en la calle y guerrilla, inspirado en la Comedia dell Arte italiana y con ideales próximos al teatro rupturista de Bertold Brecht y el anarquismo más radical. Ron nunca se sintió hippie algo que vivió como etiqueta de los mass media para reducir toda una generación a una idea reduccionista.

Él era un anti sistema que siempre ha querido un mundo más en contacto con la naturaleza, la creatividad y menos vinculado al capitalismo o el pensamiento único. Para Ron la vida es danza, diversión, austeridad, lo que se precise con tal de no claudicar ante el sistema. Hoy vive como el último bastión de un tiempo perdido, como un outsider out of time, acorralado por los nuevos ricos de Sillicon Valley que han venido a comprarle su casa.

Ya no le queda con quien conversar, y su huerto está deshauciado con las horas contadas. Pronto tendrá que hacer las maletas y huir a Oregon, el último reducto contracultural de la costa oeste.

En clave nostálgica aún puede visitarse City Lights aunque Ferlinghetti ya no está ahí y casi nadie reconoce su ilustre mecedora del venerable altillo.

Al menos, muchos saben del Aullido de Ginsberg mientras los turistas pagan una fortuna por una foto de Michael McClure y Gary Snyder. Los vagabundos de Dharma convertidos en mercancía… Me gustó encontrar nuevos libros del incansable Gary Snyder quien a sus noventa años sigue en la brecha como poeta y maestro zen que nos enseñó los bosques, las cumbres y la cultura japonesa.

Posiblemente, en su honor me decidí a subir por la Pacific 1 hasta Arcata, ciudad universitaria donde se respira libertad, muy próxima a los más grandes espacios de Redwoods en un conjunto de parques nacionales que arrancan en la bahía de Humbold.

La vida en los bosques, el contacto con la naturaleza, vivir on the road en el presente sin muchos planes, dejarse fluir, enamorarse, escuchar música, leer, escribir diarios, soñar, imaginar y sobretodo dejar de consumir, planificar o racionalizar son algunas de las prácticas que la Contracultura nos legó. No han caducado, son vigentes y no hace falta viajar a USA para conocerlo.

Pronto vendrá una novela donde contaré mucho de todo esto. Se lo debo a los que crearon todo ese legado, a los que como Ted Roszak ya se fueron y los que día a día se consumen. Su historia, sus lecciones de vida y su cultura no merecen caer en el olvido.

Los tiempos cambian pero siempre habrá jóvenes que reivindicarán su derecho a soñar, cuestionar el sistema y ser libres.

Alexis Racionero Ragué

Poliédrica India

El ciclo Geografíes, ments obertes, celebró su segunda edición en Ordino entre el 7 y 20 de mayo, consolidándose con una mejora de espacio, mayor asistencia y unos excelentes ponentes.

Para hablar sobre India estuvieron Ana M. Briongos con una charla sobre Calcuta; los fotógrafos y entrañables viajeros Roland y Sabrina Michaud con l’ Inde dans un mirroir;  Sheri Masala hablando de danza y Bollywood;  Agustín Pániker con la diversidad de India y la fascinación por Oriente  y Óscar Pujol  con El Yoga de Patanjali y el Hinduismo. Diez años después, volví a presentar mi documental Rubbersoul, el viaje hippy a la India, con una breve introducción entorno a cómo el rodaje y las entrevistas acabaron cambiando mi vida, resumiendo parte de lo que explico en el libro Shanti, Shanti viaje al norte de la India rodando un documental

En aquel momento, las conversaciones quedaron como un poso que con los años se ha ido filtrando. Años después me convertí en maestro de yoga, terapeuta, escritor de viajes, especialista en  filosofías orientales… Creo que desde aquel documental y viaje a la India pasé a ser una persona más en el camino del aprendizaje hacia el interior de uno mismo, dejando poco a poco al maestro que enseña desde fuera. Tal sea el paso del conocimiento a la sabiduría, algo que nunca llegamos a alcanzar del todo pero que constituye una senda muy bonita. Muchas de las frases que escuché entrevistando a personas para el documental, me acompañan desde entonces:  “El cielo está dentro de ti” “El hombre sin espiritualidad se ahoga” “Todo es para ti, no tuyo” o “Viajamos para conocer al otro y acabamos conociéndonos a nosotros mismos”.

Después de la proyección hubo un turno de preguntas y pude explicar alguna experiencia como aquel viaje en tren de Ambala a Varanasi donde renací de mis terrores en un mar de humanidad, con niños entrando y saliendo del vagón sin parar. El pastor de Kalga, a 3000m sintonizando con la naturaleza. La diversión del hippie Jesús y la pandilla de Tárrega…También pude explicar algo del viaje a la India del beat Gary Snyder que antes hicieran Ginsberg o los Beatles con su visita al ashram del Maharishi Mahesh en Risikesh. La reciente muerte de Tom Wolfe me hace conectar con la importancia de la experiencia, con el vivir la vida más que teorizarla, algo que este gran periodista y escritor supo narrar como nadie.

Fue un placer participar en estas jornadas dedicadas a la India y asistir a las conferencias tanto de Agustín como de Óscar, (mi editor  y el director de estudios de Casa Asia cuando rodé el documental).

Pániker con tono próximo, culto y divertido, trazó una panorámica de ese territorio mitológico que llamamos Oriente, algo que probablemente ha quedado obsoleto y que remite al eterno binarismo  entre Oriente y Occidente. La India entró en lo exótico con los griegos, y en tiempos de Alejandro Magno ya surgió el arquetipo hindú de la sabiduría. Dioses como Shiva o Dionisos, Krishna y Hércules parecían compartidos… Los romanos tuvieron interés comercial y llegada la Edad Media, se adoptaba el sistema decimal hindú. Siglos después, muchos occidentales empezaron a desembarcar en India y cuando lo hicieron los románticos, ya era para atacar la Revolución Industrial y su cientifismo. Con William Jones nació la Asian Society que se adentraba en el conocimiento del sánscrito y su parentesco con el latín y el griego.

Con el Parlamento de Chicago de 1893 nos llegó la espiritualidad de la India con Swami Vivekananda y poco después siguieron muchos otros, entre ellos la Sociedad Teosófica con Madame Blavatsky al frente. En aquellos tiempos nació el interés por la experiencia espiritual y la conciencia interior. Llegado el siglo XX, siguieron Krishnamurti, Yogananda o Aurobindo que desembocan en los hippies y la actual fascinación por el yoga, la filosofía y las disciplinas orientales que nos sirven para complementar y enriquecer nuestras vidas. Entre ellas el tai chi, el yoga, la meditación vipassana, el zen… Asia como explico en mi libro Darhan, sabiduría oriental para la vida cotidiana, nos enseña a mirar hacia dentro, conectar con el espíritu, alinearnos con el fluir de la naturaleza o percibir las chispas espontáneas de la intuición. 

Sólo pude escuchar la sesión matinal de Óscar Pujol dedicada a los Yoga Sutra de Patanjali, (que tradujo para Kairós en ). Cantamos los primeros sutras en sánskrito en un ejercicio memorístico de esos que refina la mente, en el sentido del yoga puro y clásico que defendió Óscar.  Según este sabio sanskritista, Patanjali simplemente habla de una postura, en flor de loto, desde la que meditamos para pulir una mente que es como un diamante bañado por la luz espiritual que brota del corazón. Meditando disminuimos los kleshas o nubarrones e inquietudes que la perturban. Entre ellas podemos reconocer la ignorancia, el ego, el deseo, el dolor o el miedo a la muerte. Para Pujol, el yoga es tan sólo eso, meditar refinando el diamante de la mente para que irradie con luz poderosa e infinita. Si no, si la mente no es sáttvica el diamante absorbe toda la luz creando un oscuro vacío de neurosis y maya (distorsión de una realidad imaginada).

El yoga físico, cargado de asanas o posturas llegó mucho después de Patanjali, a partir del Hatha y maestros como Krishnamacharya y sus discípulos Desikachar, Iyengar o Pattabhi Jois que adoptaron ejercicios procedentes de la corte de Mysore. Paralelamente, muchos sostienen la influencia de la gimnasia sueca como elemento que se fusionó para formar el yoga más físico que conocemos en la actualidad. Para Patanjali el ejercicio tan sólo sirve para calmar la agitación de mente y cuerpo para entonces empezar a la practicar la meditación del yoga. Este es mi caso, tanto como practicante o profesor. Primero necesito de las asanas para bajar las revoluciones, cansar mente racional y cuerpo, para entonces entrar en la meditación de lo interno y sutil.

Estas son algunas de las gotas de sabiduría aprendidas en el bello entorno de Ordino con sus casas de piedra, bonitos pajares e iglesias románicas, entre altas montañas nevadas como ese Casamanya al que me subo cada vez que puedo.

Esta primavera fue especialmente bonita, después de tantas lluvias, con el verde cubriéndolo todo y el rumor del agua del deshielo brotando en múltiples torrentes.

Geografías es una propuesta de Albert Padrol y Jordi Guillamet, organizado por el Institut d’ Estudis Andorransy el comú d’ Ordino. Sin duda es una fantástica propuesta para todos los que amamos el viaje, la cultura y entendemos el mundo como un punto de encuentro para mentes abiertas que quieren compartir y aprender unos de otros.

El año que viene regresará con una nueva propuesta que seguro seguirá en esta linea pluridisciplinar que cubre distintos ángulos y la ilusión de acercar una nueva geografía a todos nosotros.

Alexis Racionero Ragué

PD : Puedes volver a ver Rubber Soul clicando aquí.

True Love, taller urbano happyyoga

¿Dónde buscamos la felicidad? ¿Cuáles son los diferentes aspectos del amor?

¿Qué patrones repetimos? ¿Podemos acercarnos a la idea de prosperidad?

¿Cómo estamos cuando entramos en expansión?

Estas preguntas y otras cuestiones vinculadas serán el eje de este taller urbano que impartiremos en el Happy Yoga de Laforja (1,2 junio).

La primavera es el momento idóneo para conectar con nuestra vitalidad y capacidad de expansión, tiempo de relacionarse, de plantar semillas para lo que vendrá, en el que también es bueno canalizar la gran cantidad energía que se despierta. Este es un momento para sentir el amor y la compasión, en el que observar nuestra forma de relacionarnos, empatizar, integrar y desarrollar la capacidad de dar y recibir.

El primer paso es amarse y cuidarse a uno mismo. El siguiente, compartir. A veces, tan sólo basta con escuchar y conectar con el corazón. Por ello en este taller practicaremos kriyas de yoga para el Anahata o 4º chakra, pranayamas o ejercicios de respiración, meditaremos en la inteligencia del corazón, hablaremos de filosofía oriental con conceptos como el bhakti yoga y veremos algunas de las trampas de la mente, además de ideas aprendidas como el mito del amor romántico.

True Love, el verdadero amor es cuidarse a uno mismo y dar a los demás. Cuando estás bien puedes cuidar a los demás, puedes sentir tu expansión y emprender el viaje a la prosperidad.

La cotidianeidad nos arrastra, creemos no tener tiempo, recursos o la capacidad para cuidarnos y amarnos pero tan sólo el tomar conciencia nos permite dar un gran paso.

En este taller, tan sólo buscamos eso, tomar conciencia de tu capacidad de amar, experienciar en grupo la expansión y vitalidad, así como la sutil lentitud del camino interior.

Tanto Lurdes Carballo como yo somos profesores de Kundalini yoga y ambos nos hemos formado en enseñanzas de desarrollo personal como la psicología Gestalt, Life coaching, los centros de energía, la educación emocional, el viaje interior o las filosofías orientales.

El taller está dirigido a todos los niveles de práctica y tiene como objetivos principales aprender a conectar con el corazón, comprender tu forma de relacionarte, dar espacio a las emociones y aprender a escuchar tus necesidades básicas.

Alexis Racionero Ragué

Viernes 1 junio (18 – 21h) 2 junio sábado (10 a 18h). Happyyoga Laforja 118. reservas 619637658

Resumen Retiro del Ser esencial

El Retiro del Ser esencial fue una bonita experiencia en la que catorce personas coincidimos en una preciosa masía del Montseny, perdida en las alturas, cerca de Espinelves. Nos llovió a ratos y el tiempo se mantuvo inestable pero no importó demasiado. La idea del retiro era concentrar nos, en las actividades que combinaban teoría, meditaciones, dinámicas de grupo y yoga, mezclando filosofía oriental, budismo, eneagrama o centros energéticos.

Todo fluyó y estábamos tan centrados en lo que hacíamos que, aunque llegábamos siempre con retraso a las horas previstas para comer, ni el planing ni la prisa nos perdió. Entramos en el indagar sobre el ser esencial, por las mañanas más desde el cuerpo mediante kriyas de yoga que impartimos tanto Ricard Rotllan como yo mismo. Por la tarde, Cris Bolívar, a través del eneagrama y conceptos que compartimos como la importancia de identificar tu herida, la necesidad de contactar con tu niño interior, así como observar los personajes que has construido y las máscaras que llevamos.

Siguiendo la cronología de eventos, el viernes arrancamos con un Namasté de presentación y una charla introductoria donde Cris habló de las bases del ser esencial y cómo la construcción del ego nos separa de éste. Por mi parte, hablé de la forma en que las filosofías orientales pueden aproximarnos al ser esencial, remarcando la importancia del dharma como don vital que poseemos, y cómo el Buda nos ofrece la lección de mirar adentro para conectar con el Uno que nos rodea. Ricard introdujo el budismo como camino del corazón y habló de las cuatro nobles verdades para acabar con una meditación para la purificación, antes de ir a dormir, ya en profundo silencio.

El sábado arrancamos con una meditación de Ricard para la calma mental, y luego descubrir nuestra naturaleza esencial con la meditación  de la clara luz fundamental. A partir de ahí, yo seguí con un bloque dedicado a la serie sobre los chakras y una dinámica grupal en la que  pudimos introducirlos y poner énfasis en la importancia de los primeros chakras, algo que por cierto preocupaba bastante a Yogi Bhajan. Me hubiera gustado poder incluir la meditación para romper la máscara pero en otra ocasión será.

Por la tarde fue el turno de Cris Bolívar, nos llevó a conectar y compartir la importancia de identificar tu herida, la necesidad de contactar con tu niño interior, así como observar los personajes que has construido o las máscaras que llevamos. Lo hizo a través de vivir energéticamente el eneagrama, la teoría de la esencialidad y distintas meditaciones y el arte … experiencias que luego se compartieron y exploraron desde el Coaching Esencial. Sin duda, el sábado fue el día más intenso del retiro, que vivimos concentrados en el interior tanto emocional como físicamente, a lo que la lluvia ayudó sin duda.

El domingo Ricard empezó con una meditación, a la que siguió de hatha yoga con la serie de Shivananda, también repasando cada uno de los chakras. Pasado el desayuno siguió con los potentes ocho versos para adiestrar la mente y una charla sobre filosofía budista  que llevaron a la reflexión y la puesta en acción de cómo incorporar las enseñanzas de el Buda a nuestra vida.  Por último, un bonito cierre, con conclusiones, reflexiones finales, regalos desde el corazón y agradecimiento.

Fue una experiencia intensa, concentrada en la que dejamos mucho en el tintero por querer ofrecer demasiado. En futuras ediciones, si el tiempo nos acompaña, incluiremos más espacios para la reflexión e interiorización interior en paseos contemplativos por el bello entorno natural que la casa nos ofrece. Así mismo, concentraremos los contenidos para mejorar la experiencia y la asimilación.

Personalmente, mi deseo es que todo aquel que participó en el retiro de pudiera llevar algo consigo. Obviamente, el conectar con el ser esencial es un viaje continuo que no se alcanza en 48 horas ni en meses. La intención es ser consciente de él y vivir más conectados y despiertos. Fue un placer conocer y aprender de todas las personas que participaron en el retiro.

No querría olvidarme de Mila, Alicia o Francesc los cuidadores de Mas Soronells y de todo el equipo encargado de la excelente acomodación y deliciosa cocina.

Volveremos con próximas emociones. La siguiente apunta para otoño.

Sat Nam.

Alexis Racionero Ragué

Oriente, un viaje interior

Esta fue la mesa redonda con la que clausuramos el congreso SerFelicidad de la Cadena Ser en Cádiz el 29 de abril del 2018.

Participamos, Sílvia Grijalba autora de diversos libros y directora del Instituto Cervantes de El Cairo, Gabriel García noblejas, profesor de la Universidad de Granada, experto en chino antiguo y traductor de numerosos textos, y Ayanta Barilli como moderadora. Gabriel vino a substituir a Antonio Escohotado que se ausentó por un problema de última hora.

A lo largo de una hora y media conversamos sobre la cuestión de si Oriente puede ser el último refugio occidental, si en la era global ya no podemos hablar de Oriente y Occidente y especialmente de cómo las filosofías orientales podían guiarnos a un viaje interior de felicidad, como título la Cadena Ser a su crónica de la clausura que podeis leer clicando aquí.

Abrí el debate expresando que la felicidad es poder compartir con los demás, tanto lo aprendido como momentos bonitos. Poniendo de ejemplo el mismo congreso en el que la inquietud de mejorar nuestro bienestar y felicidad era el centro de atención.

Mencioné la importancia del camino del corazón, no hablar ni vivir tanto desde la razón sino más desde el amor, la compasión y la comprensión. Después de que el día anterior Manuel Vicent dijera en tono humorístico y crítica que el Budismo podría concentrarse en un Valium 5, plantee que la lección del Buda es simplemente ensañarnos a mirar hacia adentro. Cuando hacemos esto, conectamos con otra frecuencia y en esta búsqueda interior es esencial para nuestra felicidad, contactar con lo que los hinduistas llaman el dharma o don vital por el que cada uno de nosotros está en esta vida. No es un camino fácil ni inmediato pero si uno va adentro puede explorar y acabar contactando con su niño interior que tiene muchas de esas claves que nos acercan con nuestro don primigenio del que la educación y los introyectos o deseos familiares nos fueron alejando. Puse de ejemplo al niño interior con el que Wyoaming decía contactar para hacer reír a los demás.

Silvia Grijalba habló de su experiencia en Benarés entre la miseria y los crematorios, remarcando el gran impacto y fascinación que le generó la naturalidad con la que se vive la muerte en la India. Surgió además la influencia de la música pop rock para acercarnos a países de Oriente o mitos de la cultura pop como Star Wars.

Gabriel García contó lo mucho que ha cambiado la China que él conoció hace años, debido a la globalización, planteó que el yoga es una religión (en mi opinión es más una práctica o forma de vida) y entró en temas relacionados con el Taoísmo que nos llevaron a coincidir en la importancia que tiene la naturaleza para hacernos felices y complementar los desajustes de nuestro vida urbana tecnológica.

Ayanta Barilli contó alguna experiencia propia, vinculada al rechazo que le produjo la India en primera instancia, al tiempo que lanzaba preguntas para animar el debate.

Fue divertido como Silvia vinculó el desapego a sus mudanzas en la que todo su esencial ha acabado reducido a 10m2, algo que para mí también ha sido familiar en el último año y medio, mientras Gabriel insistía en la importancia del desapego. Para mí está claro que la felicidad no consiste en comprar todo lo que uno quiera o que le toque la lotería. Tampoco es la felicidad comprar en un centro comercial un sábado por la tarde. Esos son los parches del sistema, el adoctrinamiento de falsa felicidad que hemos recibido. Las sociedades rurales más pobres viven más felices que muchos de los ciudadanos de la sociedad opulenta, cargados de millones. Está claro que partimos de unas necesidades mínimas pero una vez éstas están cubiertas, no hace falta mucho más.La conversación, el contacto con la naturaleza, las caricias y lenguaje del cuerpo son puertas a la felicidad que tenemos oxidadas.

Las pilares de la felicidad pueden residir en el conocimiento de uno mismo, contactar con lo trascendente sin necesidad que creer en un Dios sino en el Uno, las armonías o lo que uno quiera no suprimiendo la espiritualidad de su persona y compartir con los demás todo lo que uno es.

Somos cuerpo, mente y alma. Desde el Renacimiento y especialmente la Ilustración vivimos enamorados de la razón. Hay que dar más espacio al cuerpo y al espíritu, contactar con la naturaleza y con el interior de uno mismo.

Como es habitual en mi acabé hablando del viaje interior del héroe, y cómo cuentos, mitos y películas nos dan guías para realizar ese viaje para contactar con nuestra vocación y felicidad.

Me hizo muy feliz la pregunta de una adolescente entre el público cuestionando por qué estas cosas del viaje del héroe, no se enseñan en el instituto o las universidades. Mi respuesta fue que en eso estoy, todo llegará, probablemente la temporada que viene podré anunciar cosas importantes.

De momento reitero mi agradecimiento a todos los organizadores, en especial a Salomón, Virginia Juste y Cristina Hernández por invitarme y su excelente trabajo. También a mi editor Agustín por posibilitar el contacto, y cómo no agradecer a todos los ponentes con los que compartí tertulias, comidas o momentos de sabiduría y felicidad.

Alexis Racionero Ragué

La Chana, el allí, el silencio o el darshan

Estuve en el Congreso Ser Felicidad organizado por la Cadena Ser y tuve el privilegio de conocer a La Chana cuando tan siquiera he visto su documental.
Primero sobre el escenario del teatro del Títere (Cádiz) donde compartía mesa redonda con Miguel Ángel Vargas, Mari Paz Peña y Antonio El Pipa. Hablaban del mundo gitano: mito y geografía del cuerpo.

Salieron y La Chana se sentó arrimada al Pipa, que la cogía de la mano, cuidándola y llamándola tía todo el rato (ese es el mote respetuoso que los gitanos tienen hacia las personas mayores). La Chana estaba triste, emocionada, profunda. Renegando de todas las penurias que había pasado, de apenas poder bailar y con la emoción de todo este reconocimiento tardío que le llegaba.

Fue precioso ver como El Pipa, la tocaba, la consolaba y la animaba a hablar de la felicidad. Cariño corporal y arrumacos que muchos de nosotros tan reprimidamente educados hemos casi olvidado. Pronto se habló del orgullo gitano, de la raza, de los tiempos difíciles, de la miseria, el racismo sufrido y también, del misterio de su procedencia. La Chana llegó a citar cierto estudio científico que los hermana con el pueblo de Israel, algo cuestionable… Lo que resulta evidente es que los gitanos vienen de todas partes, como pueblo nómada ancestral que está conectado con las fuentes más primitivas del saber.
Vienen de la India, de Egipto, de los zíngaros búlgaros y rumanos, hasta llegar a Andalucía, mezclándose evidentemente con el pueblo árabe.

En un momento de la conversación, La Chana hizo el silencio y se puso a hablar en la auténtica lengua gitana, hoy casi perdida. Una forma de rumano antiguo. No pudimos entender lo que decía pero se me puso la piel de gallina, por la trascendencia y la forma cómo lo decía. ¡Qué magnetismo y presencia! Bella melancolía el de las lenguas perdidas.

Llegó la noche y en el cóctel posterior a la mesa sobre el humor del gran Wyoming, Santiago Segura y Yolanda Ramos, pese haber tenido el privilegio de comer con la bella Aitana Sánchez Gijón y Ayanta Barilli, me fui a hablar con la Chana que estaba sola junto a su silencioso y entrañable marido. Me acompañaron Gabriel Garcia Noblejas y Patrícia Soley-Beltran que había moderado en la mesa de la Chana. Nos habló de Dios, de su devota fe cristiana, de lo duro que fue retirarse de los escenarios con 33 años. Pregunté si había sido un accidente y me respondió que fue un accidente de amor. Un hombre con quien se casó. La amenazó de muerte con que no volviera a los escenarios y la Chana obedeció. Así estuvo hasta que él se fue, cuarenta años después. Le pregunté cómo lo echó. Respondió que rezando a Dios todos los días, pidiéndole que él se fuera. Algo increíble, en estos tiempos de violencia de género, o para las postrimerías del siglo XX cuando el feminismo avanzó gracias, entre otras a gente como Lidia Falcón o mi madre María José Ragué que además de militante, publicó libros como Hablan las women’s Lib o Proceso a la familia española.

Pero lo que más me impactó de la Chana no fue sólo eso. En la conversación nos pusimos a hablar de su arte, de la inspiración y se produjo una conexión mágica.

Recientemente, publiqué mi libro Darshan, sabiduría oriental para la vida cotidiana. En él el concepto de darshan hace referencia a la intuición, a lo que recibimos sin mediación de la razón, cuando conectamos con lo sutil, con las otras dimensiones que nos rodean.

La Chana soltó “aprendí a bailar con apenas siete años, mi tío me empujó al escenario. Yo salí, sin saber nada y entonces algo sucedió, sentí algo superior que me decía como hacerlo, algo que yo llamo el allí, paré, lo sentí y me puse a bailar”. Le respondí “es el silencio que te conecta” y entonces La Chana me dijo que le diera un beso, espetando “¿cómo lo has sabido?” a lo que humildemente le dije “porque a veces también me conecto con ese lugar, al menos ese es también mi camino”.

Lo supe porque eso, su allí, es el darshan y porque es con ese Uno sagrado y universal, con el que buscamos conectar todos los que practicamos o enseñamos yoga. Esa es a la frecuencia a la que queremos llegar, las puertas a otras dimensiones que queremos abrir, a ese lugar que La Chana llega cuando baila.

Si uno ve este vídeo en el que la Chana baila ante Peter Sellers (The Bobo, Robert Parrish, 1967), se te ponen los pelos de punta (gracias Patrícia por indicarme) y gracias Chana por tu grandeza. No importa la cultura sino la sabiduría y el pueblo gitano tiene el privilegio de no haber perdido las raíces con la dimensión corporal y espiritual que los urbanítas contemporáneos tenemos atrofiados.

Tengo claro que la ancestral sabiduría del yoga hindú y el flamenco gitano, al igual que los derviches sufís tienen mucho que ver con el yoga.

Desde la lectura de Kandinsky y su De lo espiritual en el arte sabía de ello, al igual que Pollock o incluso Van Gogh pintaban desde la espontaneidad, casi poseídos, pero escucharlo de ti, Chana y de esa manera fue muy especial.

Al día siguiente, pude desayunar con el Pipa y hablar de todo esto. Compartimos elogios y complicidades. Cada uno debe buscar la felicidad en compartir su don con los demás, buscando hacer de este mundo un lugar mejor para todos. Ellos lo hacen con su arte, sin duda.

La Chana no sólo es un referente del baile flamenco sino para todas las mujeres que han tenido avatares y duras pruebas en la vida. Como los gitanos, guardemos respeto por todos los mayores porque tienen mucho que enseñar.

Al despedirme de ella, La Chana estaba feliz, había salido en la contra de El País del domingo (29 de abril 2018). Me dijo “hijo, sabes hacer una foto?” Me pasó su móvil e hice la foto “pero que salga todo, con la fecha y hasta el final” Envié la foto a un primer contacto y luego me dijo “gracias ahora ya lo sé compartir”.
Desde aquí os querido compartir un encuentro que no olvidaré.

Dedico este post a María de La Cueva, fan de La Chana, madre de un gran amigo y mujer valiente en la vida.

Alexis Racionero Ragué

PD Olvidé pedir una foto con La Chana porque su carisma trascendió la mitomanía.

(La foto de cabecera es la misma que publicó El País en su artículo del domingo, hecha por B.P.)

Retiro Vive tu Ser Esencial

Entre el viernes 4 de mayo y el domingo 6, haremos el retiro para vivir tu ser esencial, una evolución de mi anterior retiro True Self que en esta ocasión comparto con Ricard Rotllan (maestro budista) y Cris Bolívar (coacher esencial).

El retiro está dirigido a todos aquellos que quieran profundizar en su autoconocimiento y deseen conectar con su propósito vital o dharma, asi como a todos aquellos interesados en el yoga, la meditación, el coaching, la psicología, el eneagrama o las filosofías orientales.

La intención es volcar nuestro conocimiento conjunto para formar una metodología holística, común de la que el participante pueda sacar provecho desde las distintas herramientas y enfoques propuestos.

Entre los conocimientos, prácticas y metodologias que utilizaremos están el yoga, vedanta, centros energéticos, eneagrama, coaching esencial, psicología Gestalt y procesos creativos.

Buscaremos podernos escuchar, conectar con nuestro cuerpo e inteligencia somática para tener pistas sobre nuestro ser esencial. ¿Qué es aquello que más nos motiva? ¿Lo que realizamos sin dificultad? ¿Estamos dónde queremos estar? ¿Vivimos la vida plenamente? ¿Seguimos un patrón o pertenecemos al personaje que nos hemos creado?

Estas pueden ser algunas de las cuestiones que podrían surgir. No importan tanto las respuestas y menos las causas, sino tan sólo ser consciente de ello.

 

La transformación, el cambio, la integración es un camino lento que pide tiempo y consciencia.

El yoga, los tipos del eneagrama, los chakras y las filosofías orientales servirán para profundizar en el conocimiento de uno mismo y nuestro ser esencial.

El retiro se realiza en la masía de Mas Soronell en les Guilleries (Sant Hilari de Sacalm / Espinelves,  Montseny) en un entorno natural tranquilo y entre bosques donde poder desconectar y descansar. Empezaremos pronto por las mañanas con meditaciones, para seguir con kriyas de kundalini y hatha yoga, dejando la tarde para ejercicios creativos, eneagrama y dinámicas.

No hace falta experiencia previa, tan sólo una actitud abierta y la ilusión de aprender y compartir con los demás.

El precio con dos noches de alojamiento y comidas incluidas es de 350 euros.

Para más información e inscripciones puedes dirigirte al Essential Institute, clicando aquí donde encontrarás el programa detallado, la forma de pago, etc. 

También puedes ver el video promoción del Retiro del Ser esencial.

 

2001, the ultimate trip

He tenido la suerte de crecer con Kubrick, nací en el año de La naranja mecánica y me también me llamo Álex. Hace poco fue mi cumpleaños y siento el paso del tiempo al ver que hoy se cumplen 50 años del estreno de 2001, una odisea del espacio. No puedo separar mis vivencias del cine. En muchas ocasiones recuerdo los años por películas. Cuando se estrenó 2001 todavía estaba en ese universo que nos engloba todos, camino del útero materno que Kubrick nos muestra al final de la odisea 2001.

Mis padres, hippies recién llegados a California en aquel 1968, me contaron cómo eran aquellas sesiones de 2001 en los cines americanos a los que la gente iba Far out man!, es decir de tripi, de LSD, para contemplar aquel viaje lisérgico del final. Kubrick que siempre se avanzó a su tiempo y comprendió como pocos el sentir de una generación pese a ser un extremista asocial, hizo de esta película una experiencia, con una narración que no se comprende, no se analiza, no se disecciona sino que se siente. 2001 no es entretenimiento, tampoco es narración clásica sino metafísica. Nos habla del origen, de lo eterno, del ciclo eterno muerte y resurrección, de ritos de paso, del misterio de la humanidad…

Alrededor de la película siempre habrá mucho debate, leyenda y foros de internautas. Fabulaciones sobre si el monolito es Dios o simplemente el progreso, la inteligencia, aquello que Prometeo robó a los dioses para darnos la evolución. Todo eso es muy interesante porque Kubrick siempre fue defensor de la obra abierta propuesta por Umberto Eco: la verdadera obra de arte se mantiene viva gracias a las múltiples interpretaciones que suscita.

2001 es inagotable. Pasarán los años y la gente seguirá sin comprender la o captando partes de ellas. No importa, así debe ser. Quien se empecine en atacarla de empanada mental por incomprensible no va más allá del racionalismo cartesiano que tanto nos atenaza. En tiempos del monopensamiento donde el todopoderoso google o Wikipedia son las únicas fuentes del saber, va bien las puertas de la percepción con obras colosales como 2001. Tampoco querría ser pedante y no asumir lo mucho que me aburrió la película en algún visionado, lo mucho que tardé en asimilarla, pero cuando vas entrando en ella, comprendes su dificultad y grandeza.

En lo formal, 2001 es una maravilla que elevó la ciencia ficción hasta el podio de los géneros mayores, preparando el camino para La guerra de las Galaxias y todas las que le siguieron. Kubrick nos llevó a pisar la Luna antes que nadie, mostrando las leyes de la gravedad y la dialéctica entre el hombre y la tecnología. HAL fue otro de los hallazgos de la película que después regresaría en Alien o Blade Runner, anticipando un tema que en estos principios del siglo XXI se antoja inminente.

Jamás podré olvidar los cannabicos visionados con mis amigos de les Corts y el instituto Boscán, ni las lecciones compartidas con mis alumnos del Escac o la Casa Elizalde, revisando ese principio The Age of Dawn. El amanecer de los tiempos, en una secuencia muda que destila puro cine y la maestría de cómo el montaje puede narrar lo que convenga. Del primate al progreso en esa ilustre elipsis monumental, aunque yo siempre quería arrancar desde el principio porque la lección empieza en el primer fotograma en negro con las estridencias de un sonido que a veces ni tenemos en cuenta.

También estaban aquellas clases sobre la Contracultura y la psicodelia como estética y movimiento social, donde proyectaba partes de The Trip de Roger Corman, casi en clave de humor o momentos de Psych Out de Rush con Jack Nicholson haciendo diabluras con su furgoneta lisérgica por Haight Ashbury. Todo muy pop, banal y superficial. Hasta que ponía el viaje espacial lisérgico de 2001, en subjetiva del astronauta con esa sinfonía de colores y formas orgánicas microscópicas, con esos paisajes lunares desolados. Ahí llegaba el silencio y la admiración por una película que no precisa ser comprendida ni analizada. Hoy parte de todo aquello ya no está conmigo pero lo llevo en el corazón como una llama que alumbra mi camino.

Sin duda Kubrick fue el extrarrestre que plantó el monolito para que pudiéramos desarrollar el lenguaje audiovisual y avanzaramos en el conocimiento de nuestra conciencia. Debemos ser incorformistas tanto en lo artístico como en lo intelectual. No dejemos que el Big Brother nos atonte, ni que las pantallas múltiples nos catatonicen. Obras como 2001 abren las miras y despiertan la inteligencia, además de los sentidos.

Me siento afortunado de formar parte de esta odisea de la vida, en compañía de genios como Stanley Kubrick y películas inmortales como 2001.

Alexis Racionero Ragué

PD Recomiendo la lectura del libro de Anthony Frewin Are We Alone? Extraterrestrial – Intelligence Interviews aunque no esperéis respuestas a los misterios. También son interesantes los detalles entorno al rodaje que destaca el País o el documental conmemorativo que se estrena esta noche en TCM “2001 Destellos en la oscuridad” del que se dan detalles en La Vanguardia.

El Legado de Raimon Panikkar

Raimón Panikkar fue un sabio que en la entrevista inédita que comparto de forma íntegra (después de pasar fragmentos de ella en el programa L’ Ofici de Viure de Gaspar Hernández) demuestra avanzarse a su tiempo e ir más allá. Panikkar habla de compenetración y ruptura de la dialéctica que separa territorios, culturas, religiones…. Raimon supo integrar sistemas religiosos y culturas en principio contrapuestas como el cristianismo y el hinduismo, sin perder de vista el Budismo. Todo eso sin ser un abanderado de ninguna de ellas sino tan solo del crecimiento personal, del despertar. De esa frase que llevo clavada en la que dice que “el hombre sin la espiritualidad, se ahoga”.

Panikkar, bebiendo también del taoísmo o el zen, advierte de la falsedad mercantilista del ecologismo para conducirnos hacia la ecosofía, entendida como el conocimiento con la Tierra. Meditamos, vamos al interior, conectamos con lo trascendente o espiritual para conectar con los latidos de la Tierra.

Es un placer escucharlo, cerca de los noventa años, cargado de vitalidad, energía y liberado de prejuicios o represiones. La entrevista se hizo en abril del 2004 en su casa de Tavertet con motivo de mi documental Rubbersoul, viaje hippie a la India.

  Si quereis ver el documental Rubbersoul podeis clicar aquí.

Como explicamos en antena, la de Raimon era la última entrevista de aquellos que hablaban sobre la fascinación por Oriente y la India, pertenecientes a la generación de los años sesenta.

                                        Alexis Racionero, Gaspar Hernández y Agustín Paniker

En l ‘Ofici de viure que puedes escuchar clicando aquí se recuperan cinco cortes de unos tres minutos con intervenciones de Panikkar sobre cuál es la base de la espiritualidad, cómo la India le cambió o la necesidad de comprensión entre las culturas. Raimon se muestra muy crítico con las actitudes dialécticas que buscan la oposición, ir en contra de algo. Un tema muy actual del que podemos aprender mucho. Panikkar opina que debemos ir hacia la fecundidad mutua de las culturas, no hacia los preservativos culturales. El camino no es el mesianismo europeo, ni los antagonismos sino el fecundación de los pueblos y culturas.

Sobre la espiritualidad considera que somos una trilogía compuesta por cuerpo, razón y espíritu. Esta es la verdadera naturaleza del ser humano con la que también buscamos conectar desde la práctica del yoga. Panikkar considera que las religiones han degenerado y que por ello hemos perdido la espiritualidad.

Raimon destila sabiduría, humanidad, además de un carisma y claridad mental. Opina sobre Krishnamurti, Aldous Huxley o Alan Watts quien le pidió montar algo juntos pero su muerte prematura lo impidió. Panikkar fue un hombre de mundo, tal vez más reconocido fuera de nuestras fronteras. Muy vinculado con esa Norteamérica hoy denostada pero que permitió el florecimiento de la cultura y la investigación gracias a todos intelectuales europeos y de otros lugares que aglutinó en sus universidades.

Tanto mi cámara Sergi Alamillo como yo, recordamos aquella entrevista con Panikkar que sembró semillas de conocimiento e ideas que nos han acompañado en la vida. Destacaría para acabar sin revelar todo lo que aparece en la entrevista la actualidad de lo que nos propone con la Ecosofía, concepto heredado de tradiciones primitivas animistas, el shintoismo japonés o el taoísmo chino.

Aprendamos a escuchar la armonía de la naturaleza, sintonicemos con ella entrando en su frecuencia, no interpretando, no practicando la ecología del consumismo superficial, sino profundizando en su esencia, en Gaya, la madre Tierra, la fuente de la que todos procedemos.

El legado de Raimón Panikkar es completamente actual. La obra de sabios pensadores como él, resulta inagotable. Una fuente a la que acudir cuando los tiempos o nuestras vidas viven turbulencias, o simplemente cuando queremos reconectar con la sabiduría y la dicha de vivir.

Como decía Joseph Cambpbell, follow your bliss

Raimon, sempre et recordarem.

Alexis Racionero Ragué

Aqui va la entrevista divida en dos partes.Idioma català. Pronto traduciremos en colaboración con Pliego Suelto.

Sat Chit Ananda
 

 

Darshan, las entrevistas

Recopilo toda la campaña de difusión de mi libro Darshan, sabiduría oriental para la vida cotidiana.

Empezamos con la presentación a finales de septiembre del 2017 en la Central de Barcelona que podeis ver gracias a la grabación de Mindalia Televisión.

Fue un bonito acto, presentado por Agustín Paniker mi editor, y Josep Olives.

Después siguieron las presentaciones en Va de Llibres de Menorca, L’Altell de Banyoles o Cálamo en Zaragoza.

La primera entrevista en la radio fue para el programa de Radio Nacional Arte Esfera que podeis escuchar clicando aquí.

Luego seguí con el programa de Miguel Angel Blanco, Espacio en Blanco, en una conversación más que entrevista.

Antes de acabar el año pasé por el programa L’ Ofici de viure (Cat Ràdio) de Gaspar Hernández, compartiendo con Ricard Rotllán y por el de Elisenda Camps (Rac 1) Tot és possible.

Y empecé el año, con una entrevista con Radio Andorra en el programa El jardí dels Mandales.

Pienso que esta recopilación es mi manera de celebrar el día mundial de la Radio y la forma de agradecer todas las entrevistas realizadas.

Cuando pienso en la radio siempre recuerdo a mi querida abuela o cuando de niño seguía los partidos de fútbol escuchando e imaginando las jugadas en mi mente. Los tiempos cambian aunque hay cosas que se mantienen.

Aprovecho para colgar el link de la próxima presentación en la Casa Asia de Madrid, el próximo lunes 19 de febrero a las 19h. Recuerdo a quien quiera venir que el acto es gratuito pero es preciso inscribirse. Presenta el hombre de la palabra y los libros, Fernando Sánchez Dragó, sabio vital, viajero y amigo.

Acabo con la recopilación de entrevistas o reseñas en medios como Culturas de la Vanguardia, diari Ara, Verde Mente, De Viajes…